Martes, 6 diciembre, 2016

Todo vale para que el Madrid gane
Todo vale para que el Madrid gane

Todo vale para que el Madrid gane

Y es que en Madrid saben que en el terreno de juego y jugando al fútbol no son capaces de ganar a los culés en su feudo. En los últimos 27 años solo han conseguido ganar en terreno azulgrana en dos ocasiones, y eso duele, vaya si duele.  Es por eso que siempre han echado mano de sus más viles artimañas para intentar rascar algo del santuario culé. Para comprobar estas vergonzosas manipulaciones, sólo hace falta hacer un pequeño repaso a los clásicos a lo largo de la historia.

Al principio todo era improvisado, sobre la marcha. Se aprovechaba cualquier acción para perjudicar al Barça. Ya en 1912 los jugadores del Barça se marcharon del campo antes de finalizar el partido ante las decisiones arbitrales un tanto extrañas, por no decir escandalosas. O como, más adelante, no para ganar un clásico pero si para ganar competiciones, metieron mano para que Alfredo Di Stefano no jugara en el Barça. Pues menudo problema si en Barcelona se juntan Ladislao Kubala y Di Stefano. Madre mía, se les hunde el estadio.
Ya más recientemente, ¿quién no recuerda el penalti que se inventó Emilio Carlos Guruceta?. El 6 de junio de 1970, el delantero merengue Velázquez se iba solo desde el medio del campo. Rifé le hizo una carga, Velázquez tropezó y cayó a más de metro y medio fuera del área. Guruceta, sin ninguna vergüenza, señaló penalti, lo que significó el empte a uno y la posterior eliminación del Barça de la Copa.
O, ¿porqué no hablar del gol anulado a Rivado en 2001? Minuto 92, empate a dos en el marcador y Rivaldo se saca un zurdazo en la frontal del área que toca en Helguera y se cuela en la puerta de Casillas. Losantos Omar ve un fuera de juego, no se sabe aún de quien, y anula el gol. Sin olvidar que en ese mismo partido, Reina fue golpeado por un aficionado blanco sin que ni el árbitro ni la seguridad del estadio hicieran absolutamente nada.

Con el tiempo, en Madrid alguien se ha dado cuenta de que esto no siempre funciona, porque no siempre se dan situaciones manipulables. Además, Guruceta ya se llevó lo suyo, pues estuvo casi quince años sin poder pitar ni un solo partido, y en la casa blanca no quieren ser muy evidentes porque no se la quieren jugar a que les pillen con irregularidades. La solución a este problema la encontraron pronto y no era otra que dedicarse a realizar juego sucio. En la memoria tenemos muy reciente la cantidad de golpes y patadas que dieron los madridistas de Juande Ramos al Barça del Triplete. Juande fue nombrado entrenador en diciembre de 2008, después de ser destituido Bernd Schuster por aquello de “ahora mismo en el Camp Nou no se puede ganar”, y para aquel partido preparó una táctica basada en un juego muy violento, que acribilló a entradas a los jugadores del Barça y en especial a Leo Messi, que sufrió numerosas y terroríficas entradas durante los primeros diez minutos del partido. Claro que aunque esté reciente en nuestra memoria, sus privilegiadas mentes selectivas lo habrán olvidado.
Y no solo este tipo de juego sucio, porque cabe recordar la imagen de Hugo Sánchez agarrándose los huevos de cara a la grada blaugrana al finalizar el encuentro con victoria por la mínima para los blancos. Este tipo de actos maleducados y malintencionados demuestran la poca o nula deportividad de la que siempre han fardado los de Madrid.

Ahora han ido un paso más allá. Esta vez intentan ganar el clásico desde la sala de prensa. Han contratado a un mercenario que intenta desestabilizar al Barça cada día desde los micrófonos, a ver si esta vez la táctica funciona. Un mercenario que se vende a clubs en estado de total decadencia, y con necesidad de ganar algún título de cualquier forma. Tanto en el Oporto (club que nunca tuvo una importante repercusión en Europa), como en el Chelsea (más de 60 años sin ganar nada), como en el Inter (40 años sin llegar a una final de Champions), ha representado el mismo papel. El de ganar como sea, con cualquier medio. Porque el que habló del buen teatro catalán, se olvidó de que él era un gran aspirante a ganar un Oscar por su papel arrogante y despreciable, el cual no le han dado porque es el típico actor cutre que solo sabe interpretar un papel.
En Madrid han visto lo resistentes que son las murallas culés, y en Madrid no han encontrado otra solución que empezar a bombardear desde muy pronto. Lleva ya unas cuantas semanas el portugués lanzando cañonazos, de momento sin ningún resultado.

Esta es la nueva artimaña de Mourinho. La nueva artimaña de Florentino Pérez. Una de las viejas y viles artimañas del madridismo, que campea por España, con su bandera blanca, que todo lo que puede lo empaña. Ya sería hora que en Madrid dejaran de hacer malabares antideportivos y se dedicaran a intentar jugar al fútbol.

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