Lunes, 5 diciembre, 2016

La obsesión por ganar es su impulso
La obsesión por ganar es su impulso

La obsesión por ganar es su impulso

A Raúl el halago no le debilita, todo lo contrario. Ha vivido desde niño con él y nunca se desvió de su objetivo: ganar y establecer registros históricos. Porque a diferencia de otros jugadores, que apenas ojean los periódicos y no tienen en cuenta sus números, él siempre estuvo pendiente de las estadísticas.

Está en Alemania para seguir sumando títulos. Hoy será un primer ensayo para luego afrontar el gran reto de marcar goles en la Champions. Tal ambición obsesiva le jugó malas pasadas en las últimas temporadas y pese a ello nunca ha cejado en el empeño.

Otro hubiera arrojado la toalla tras el mazazo de no disfrutar hace dos años del título europeo ganado por la Selección. Aquello le hizo mucho daño pero le sirvió para comprobar que la jefatura en los vestuarios no te garantiza ser titular. Era la antesala de lo que le ocurrió poco después en su club. En defensa de ese derecho ganado para ser indiscutible cometió pecados de veterano que en el Madrid siempre le perdonaron.

Empezando por sus propios compañeros, que sabían de esa ambición desmedida pero se aprovechaban de ella cuando venían mal dadas. Era un pacto de no agresión que beneficiaba a casi todos. Eso sí, alguna víctima quedó en el camino. En Alemania no esconde nada: está para seguir goleando. Y lo hará.

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