Kubo fracasa en el Villarreal: No consigue un hueco en el once titular

Kubo fracasa en el Villarreal: No consigue un hueco en el once titular

| 2020-11-08

| Redacción MB

El Real Madrid se arrepiente de haber enviado a Kubo a un equipo en donde apenas juega.

Cada vez empieza a resultar más evidente que la cesión de Kubo al Villarreal no termina de salirle rentable al Real Madrid. Una vez más, y ya van muchas en lo poco que llevamos de temporada, Emery no solo ha dejado al japonés en el banquillo en un partido de Liga sino que, además, le ha sacado en los minutos finales para ‘hacer bulto’, la típica sustitución para perder tiempo.

En el choque en Getafe de este domingo, Kubo ha sido suplente y ha saltado al terreno de juego en el minuto 86. Una situación que el joven jugador cedido por el Madrid no se merece, un desprecio constante que, como poco, empieza a hacer valorar en el Bernabéu la idoneidad o no de continuar con este préstamo pasado el mercado de invierno.



Y es que Kubo, en las nueve jornadas que ha disputado el Villarreal, sólo ha tenido 172 minutos, es decir, no llega a una media de 20 minutos por encuentro.

Es un auténtico disparate, especialmente porque Emery está dilapidando a un jugador que es, de largo, el mejor de su plantilla…pero seguramente no el que más kilómetros defendiendo haga. Y por eso no le pone. O le pone para las migajas de la Europa League, competición en la que siempre destacada con goles y asistencias que, para más inri, no cambian la opinión del entrenador para los partidos de Liga. Algo que no se entiende.



Emery le ha cogido el peligroso gusto de sacar a Kubo en los últimos minutos de los encuentros de Liga, ¿se merece ese desprecio constante el jugador con más calidad de la plantilla? A ojos del entrenador parece que sí, sin embargo, esto debería hacer reflexionar en los despachos del Bernabéu porque a poco menos de dos meses de la apertura del mercado invernal hay tiempo para corregir este absurdo disparate en el que se ha convertido la cesión de Kubo al Villarreal. Lo de Getafe no ha sido más que otra piedra en el camino del joven japonés en el submarino amarillo.

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