Domingo, 11 diciembre, 2016

Sergio Ramos miente más que habla
Sergio Ramos miente más que habla

Sergio Ramos miente más que habla

Nacho González fue retirado del campo en camilla y trasladado directamente en ambulancia al hospital. Allí una resonancia magnética confirmó lo peor: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Quirófano y seis meses apartado de los terrenos de juego. La temporada, prácticamente, había concluido para el jugador uruguayo. Y eso que Sergio Ramos ni le tocó.

Han pasado apenas dos meses desde que se produjo ese lance y Sergio Ramos, expulsado del Camp Nou por su lamentable comportamiento, ofrece ayer en Madrid una rueda de prensa para limpiar su imagen después de buscarle la rodilla a Messi y zarandear de forma barriobajera a sus amigos y compañeros de selección Carles Puyol y Xavi Hernández.

En su defensa dijo ayer: “Por el simple hecho de hacer una entrada, uno no tiene que escuchar que va a partir a Messi. A lo largo de mi carrera mis números están ahí, y nadie puede decir que he lesionado a nadie”. Y se quedó tan ancho. Apenas han transcurrido dos meses desde que envió al hospital al uruguayo Nacho González y se atreve a mentir, consciente o inconscientemente, a los medios de comunicación con algo que no puede decir porque no es verdad. ¿Desmemoriado, mentiroso, cínico? Pónganle ustedes el adjetivo que quieran.

Lo cierto es que en el caso de Sergio Ramos llueve sobre mojado. Es tan buen jugador como defensa violento. Y a los números objetivos hay que remitirse. Ramos ostenta el dudoso honor de encabezar la lista negra histórica del Real Madrid empatado con otro mito de la marrullería y las protestas: Fernando Hierro. Ahí están los dos, empatados a 10 tarjetas rojas, aunque con el agravante en el caso del “campeón del mundo” de que mientras Hierro se ganó 10 tarjetas rojas en una trayectoria de 439 partidos, él apenas ha necesitado de 175 encuentros vestido de blanco para igualarle. Cada 17 partidos, una expulsión. Todas las temporadas desde que está en el Bernabéu ha sido expulsado, y la palma se la lleva la de su debut, en la que vio tres tarjetas rojas.

Para acabarlo de arreglar, ya es el quinto jugador con mayor número de amarillas en la historia del Madrid. Ya ha visto 77, sólo por detrás de Hierro (142), Guti (99), Míchel (91) y Sanchís (90). Una buena pieza que va por la vida atizando y agrediendo a sus propios compañeros de selección y que miente cuando afirma que él no ha lesionado a nadie.

Lo peor es que todo el barullo que montó al final del partido en el Camp Nou ha quedado prácticamente en nada porque ni Iturralde -ese al que temían tanto los medios madridistas- hizo constar en el acta las agresiones que fue repartiendo por doquier, ni el Comité de Competición presidido por Alfredo Flórez, más blanco que el mismísimo Florentino, ha castigado como se merecía su comportamiento antideportivo. Un partido sabe a muy poco para un reincidente compulsivo.

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