Lunes, 5 diciembre, 2016

Emilio Pérez de Rozas – Homenaje a ti, Xavi, ‘máquina’
Emilio Pérez de Rozas – Homenaje a ti, Xavi, ‘máquina’

Emilio Pérez de Rozas – Homenaje a ti, Xavi, ‘máquina’

Prefiero escribir de los míos que de los demás. Prefiero disfrutar de ese primoroso primer tiempo del Barça en El Madrigal que de ese sufrimiento, bien entendido, pues hasta parece que disfruten con ello, del Bernabéu. Prefiero saber, disfrutar, contar, reflexionar y divertirme con la plantilla azulgrana, con el equipo culé, con Pep Guardiola y los suyos, que pensar que el Real Madrid y sus miles de millones de pesetas, y casi casi de euros, sólo le sirven para seguir enganchado al colín del Barça. Con opciones, sí, claro, ¡sólo faltaría!, pero esperando que falle el otro. Prefiero disfrutar de tener jugadores como Bojan, que cuando lo alinean marca el gol de su vida como si llevase 2.000 minutos en el campeonato, como si no tuviese a Ibra delante. Ese gesto, esa manera de actuar de Bojan, dice mucho de él pero también de los suyos. Y más aún de la forma en que ha sido educado en la dureza de La Masia, de la cantera, de saber que será apoyo más que estrella, de disfrutar de esa camiseta y esos minutos que saben a gloria cuando te los ofrecen. Pero a ese gesto de Bojan, esa actitud y ese no pensar que nunca sabrá cuando será su próxima oportunidad, ha de unirse la postura de todo el equipo que, surgiendo de una eliminación, ofreció toda una exhibición para seguir de líder. Y todo eso ocurre en el mejor y más brillante estilo azulgrana, que no sólo se refleja en el campo sino en la grada y, sobre todo, en el corazón de unos jugadores que tienen como modelo a Xavi Hernández. Xavi, el mejor jugador de Europa, uno de los más grandes creadores (por algo le llaman ‘máquina’) de la historia del fútbol, está lesionado, tiene una fractura, no un golpe, no una contusión, no molestias, no, no, está roto y debería de reposar, de descansar, de recuperarse. Y va y sube al despacho de Guardiola, allá en el ático de la Ciudad Deportiva, y le pide viajar a Villarreal. Y le cuenta que no lo deje en el apeadero, que lo suba a ese tren, al tren de la ilusión. Porque es él quien quiere participar de esa recuperación. Porque es Xavi quien, sin importarle las consecuencias de cara a su futuro inmediato, llámese Mundial de fútbol o final de Liga, de campeonato, de temporada, quiere saltar al césped en compañía de sus compañeros y amigos. Puede, sí, no lo dudo que más de uno hubiese tenido ese gesto. Puede.

Pero ha sido un gesto que define, no sólo a Xavi, sino a toda la plantilla, la misma que ha tenido miles de detalles, desconocidos, silenciosos, ocultos, privados, entre todos ellos. Porque es ese espíritu, además de su fútbol, de su propuesta, de sus intenciones lo que les ha convertido en el equipo soñado, en los mejores de la historia. Y en ello siguen.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts