Sábado, 3 diciembre, 2016

Carta abierta
Carta abierta

Carta abierta

Hola, antes que nada déjeme que me presente. Me llamo Pep Tarragona Sala, tengo 21 años, estoy estudiando mi último curso de Publicidad y Relaciones Públicas, soy de Balaguer (La Noguera) aunque estoy viviendo de lunes a viernes en Barcelona por cuestión de los estudios. Soy socio del FC Barcelona desde hace relativamente pocos años (soy el n º 105.651) gracias a mi abuelo, que lo fue durante muchos años y que me pasó su abono en el Camp Nou, del que soy un asiduo.

Podemos decir que mi mejor experiencia con el Barça la tuve en Stamford Bridge hace casi un año, cuando tuve la suerte de poder ir al estadio londinense.

Les escribo después de hablar con el Servicio de Atención a la Audiencia por teléfono y que me han recomendado escribir en estos mails.

Este mail es consecuencia del intento que he hechohice el pasado día 29 de intentar comprar entradas para el partido Madrid-Barça del día 10 de abril en el Santiago Bernabéu.
Hace tiempo que me preguntaba cómo se debían conseguir las entradas para ir a este desplazamiento, así que, ante la falta de información por parte del club catalán en su página web, decidí llamar al teléfono 902 1899 00 que todos conocemos. Esta llamada se produjo hará aproximadamente unos 10 días, máximo dos semanas. El operador que me atendió me explicó que las entradas las pondrían a la venta el pasado 29 de marzo a partir de las 9:00 de la mañana y en exclusiva por teléfono, cuando habitualmente el club utiliza tres canales para la venta de entradas: Teléfono, Internet y Servicaixa.
Ante mi desconocimiento en la adquisición de entradas para este partido, me precisa saber si las entradas se adjudicaban por sorteo, tal y como se hace en los desplazamientos de Champions (el caso más reciente, Arsenal-Barça) o si se hacía de alguna otra forma. Primera sorpresa: el operador me explica que no saben exactamente cómo repartirán las entradas, si lo harán por sorteo o como les llegarán las peticiones …

Dicho esto, el pasado 29 de marzo, a las 8:50 de la mañana llamé al teléfono 902 18 99 00 (ya sabemos todos que los 902 no se caracterizan por ser baratos), sabiendo que en otras ocasiones de venta, las líneas telefónicas están abiertas antes de tiempo (desconozco el motivo). Evidentemente, el teléfono ya comunicaba. Estube llamando durante dos horas sin parar, consiguiendo que me contestaran en seis ocasiones. En estas ocasiones, después de escuchar un contestador automático que me ofrece buenamente un cambio de idioma, consultar el calendario de partidos y no sé qué historias más y pasados exactamente 48 segundos, la misma voz robótica me confirma que no hay operador disponible, que vuelva a llamar más tarde (no hace falta decir que en las seis ocasiones he maldecido las tres primeras cifras del teléfono, 902, que hacía que estos 48 segundos fueran subiendo en mi factura).

Hasta aquí, todo relativamente normal. Había que esperar a que por un evento de este tipo las peticiones fueran elevadas y cuando el canal de venta es exclusivamente telefónico, el deseo de ir al partido se convierte en una pesadilla.

Hasta las 15:49 exactamente no he conseguido hablar con un operador, que buenamente me informa que las 420 entradas que el Madrid había puesto a disposición del Barcelona ya se habían agotado. Me ha informado también que las entradas se han vendido a medida que iban llegando las llamadas y que no se hará ningún sorteo ni nada por el estilo.
En este momento la desilusión se ha transformado en indignación. Indignación por diferentes motivos:

1 – ¿Por qué el Fútbol Club Barcelona no informa como es debido en su página web sobre el proceso de venta de entradas en el desplazamiento a Madrid? (No me quejo de los desplazamientos europeos, que funcionan mediante un sorteo y que está bien explicado en la web).

2 – ¿Por qué estas entradas sólo se venden por teléfono? Cuando está claro que las líneas estarán saturadas y que sólo accederán a la compra aquellos socios que tengan la suerte (quiero llamarlo suerte de momento) de ver contestada su llamada antes de que se agoten las entradas.

3 – Y la pregunta clave, ¿por qué no se hace un sorteo entre los socios que soliciten entrada? Es decir, ¿a mí lo que me priva de ir al Bernabéu es la mala suerte que he tenido de no ser atendida mi llamada? ¿No tenemos todos los socios el mismo derecho a adquirir?

4 – Esta pregunta no va con el Barça, pero, si en los partidos europeos la UEFA exige al equipo local ceder el 5% del aforo al equipo rival, ¿ Por qué en la Liga, en un partido como este, el Madrid sólo cede un 0’52% aproximadamente?

No hace falta decir que desconfío plenamente del Fútbol Club Barcelona a la hora de pensar cuáles han sido las personas que se han quedado estas entradas. Socios (supongo) que han tenido la suerte de ser atendida su llamada, si ha sido por amistades con según quién o compromisos del club, pero como no tengo pruebas de ello, esta suposición es necesario considerarla inválida.

Y vuelvo a preguntar: ¿Noes más lógico que la suerte dependa un sorteo y no de un teléfono?

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