El ADN del Madrid consiste en ser peor que sus rivales y arreglarlo en un arreón final

El ADN del Madrid consiste en ser peor que sus rivales y arreglarlo en un arreón final

| 2022-05-07

| Administrador

En el entorno del Real Madrid nadie se cuestiona que cuando hay que recurrir al arreón final es porque algo se ha hecho mal en los minutos anteriores.

Curioso culto al ADN el que se han montado en Madrid. El Real Madrid no juega a nada, pero les da igual. Viven del arreón final que tapa las carencias y miserias de los minutos anteriores. Remontar quiere decir arreglar algo que se ha hecho mal antes. Y el Real Madrid hace muchas cosas mal. Pero mientras ganen, con penaltis, goles anulados y expulsiones de Casemiro que no se producen, son felices.

No hay reflexión ni autocrítica

No dejan paso a la reflexión ni a la autocrítca. Eso no existe en  el catecismo madridista. Eso queda para los demás. ¿Por qué se llega al minuto 89 perdiendo? No se plantean por qué el Real Madrid exhibe un fútbol tan pobre y sin consistencia táctica. ADN, arreón, heroica... De eso viven.



Jugar a fútbol, poco. Épica toda. Cinco minutos tapan 215 de exhibición penosa ante el Manchester City. Pero eso les gusta a todos, porque lo importante es ganar. Y la caída será más dura, porque si además de jugar mal, se pierde, la frustración es doble. Y no siempre se gana.

Hoy el diario As ofrece un dato que debería preocupar al madridismo, aunque no parece que en la capital estén dispuestos a someterse a reflexiones tan profundas. En las tres eliminatorias que han llevado al Real Madrid a la final de París, el equipo blanco ha ido siempre a contracorriente, con el resultado en contra. 



Las tres eliminatorias se decidieron en casa

Tres goles de Benzema neutralizaron al final el 0-2 que tenía de ventaja el PSG en los octavos de final, con falta de Benzema sobre Donnarumma que el árbitro no pitó. Ganando en Londres por 1-3, el Madrid necesitó de la prórroga en casa para vencer al Chelsea, con polémico gol anulado a Marcos Alonso por medio. Ante el City el Madrid perdía por 5-3 en el minuto 89 y en el 94 ya ganaba por 5-6.

Y las tres eliminatorias se decidieron en casa, en el Bernabéu. Eso también forma parte de la heroica.



De este vía crucis con final feliz se desprende que de los 600 minutos jugados entre octavos, cuartos y semifinal, el Real Madrid sólo fue por delante en el marcador en 113 minutos. Es decir, 487 minutos de 600, a remolque.

Un equipo que no sabe imponer su juego

Pero está el ADN, que viene a ser como la escoba que esconde debajo de la alfombra, deprisa y corriendo, la porquería que no se ha eliminado antes con una limpieza a conciencia.



Tres goles al PSG en 17 minutos. Dos goles al Chelsea en 4 minutos. Dos goles al City en un minuto y otro cinco minutos después. Es muy emocionante, pero deja al descubierto las carencias de un equipo que ni sabe ni puede imponer su ley, porque no tiene más objetivo táctico que recurrir a la heroica y el arreón.

De los 600 minutos, el Madrid, como apunta As, ha estado clasificado en 181 minutos, ha estado empatado en 159 y ha estado eliminado en 260. Lo que debería ser preocupante lo convierten en una virtud digna de orgullo. Es la conclusión de la comprensión del fútbol en modo resultadista.

Las heroicas son para los equipos pequeños

8 de los 14 goles que ha marcado el Real Madrid en las eliminatorias han llegado entre el minuto 75 y 90 y dos más en las prórrogas. Ni un sólo gol en el primer cuarto de hora. Y luego, acabando los partidos con el autobús colocado ante Courtois y achicando balones.

Todo ello muy curioso en un equipo de la grandeza e historia del Real Madrid, del que se puede esperar que imponga su juego a los rivales. Lo de las heroicas es más cosa de Villarreal y equipos modestos, que necesitan compensar con derroche y garra sus inferioridades técnicas y físicas respecto a los grandes.

Pero eso es lo que está de moda en Madrid... hasta que deje de funcionar el truco. 

 

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