Laporta no se sale con el patrocinador: UNICEF puede sustituir a Rakuten en la camiseta

Laporta no se sale con el patrocinador: UNICEF puede sustituir a Rakuten en la camiseta

| 2021-11-30

| Fede Peris

Rakuten no quiere seguir en el Barça porque considera que su inversión ha sido ruinosa y Laporta no encuentra un patrocinador alternativa. La Opción de UNICEF cobra fuerza.

Joan Laporta está a un paso de caer en el mismo error que en 2003, cuando prometió 15 patrocinadores que hacían cola para ofrecerse al Barça. Lo ha vuelto a repetir en las elecciones de 2021. En marzo aseguró que los sponsors se peleaban para participar en su proyecto. Diez meses después, ni rastro de anunciantes. Rakuten se va y el club ya se plantea volver a recurrir a UNICEF.

UNICEF para tapar fracasos de gestión

UNICEF es para Laporta la mejor solución para tapar sus fracasos en la búsqueda de patrocinadores. En su primer mandato rompió con la historia del club colocando por primera vez publicidad en la camiseta. Tuvo que pedirlo a la asamblea de socios porque el club estaba a un paso de la ruina y sin el ingreso de la publicidad no saldría adelante. Al menos eso decía él. Poco más o menos como ahora.



Los socios compromisarios, asustados, dieron su visto bueno y aprobaron que el primer equipo del Barça luciera publicidad en sus camisetas por primera vez en la historia. Laporta se puso manos a la obra. Negoció sin acuerdo con casas de apuestas, con los laboratorios que fabrican viagra y con los chinos.

El cuento chino del patrocinador

Lo de China fue un misterio indescifrable, que se escondió tras una vergonzosa cláusula de confidencialidad después de viajes y más viajes a Pekín en hoteles de cinco estrellas para cada viajero de aquella junta, entre los que estaba Ferran Soriano, el mismo que no quiere venderle ahora a Ferran Torres al Barça desde su puesto de máximo ejecutivo del Manchester City.



Ante la inoperancia de los directivos y ejecutivos del club en aquella época, Laporta decidió que el ingreso de la publicidad ya no era necesario, pese a la amenaza de quiebra del club, y optó por colocar en el pecho de las camisetas de los jugadores a UNICEF, que en lugar de aportar ingresos al club generaba costes.

Laporta mostró entonces su inoperancia para encontrar un sponsor con cara y ojos y utilizó UNICEF como parche. Han pasado los años y estamos en las mismas. Rakuten acaba su vinculación con el Barça el próximo 30 de junio y no quiere seguir. Además, Laporta le pide que pague más de los 55 millones que abonaba por el contrato firmado con Bartomeu gracias a las gestiones de Piqué y Shakira, los únicos espabilados en esta historia.



Y Rakuten, que entró en el Barça con Messi, Neymar y Luis Suárez, sólo busca el momento para salir por piernas. Y Laporta no tiene nada. Ni Rakuten ni nada. Y la opción UNICEF cobra fuerza. Así la actual directiva volverá a tapar su inoperancia con el carácter solidario del patrocinador. El Barça se hunde en la miseria, no puede pagar a sus jugadores, ni retenerles, no le llega para pagar los cinco millones de la cláusula de rescisión de su nuevo entrenador y no puede hacer fichajes... pero sí puede permitirse el lujo de renunciar a un patrocinador de pago para colocar a otro al que hay que pagar.

A Laporta nunca le gustó el patrocinio de Qatar, el país que acogió a Guardiola y Xavi, y se sumó a la campaña para eliminarlo de la camiseta del Barça. Igual nos sorprende ahora con Uzbekistán, un país con un talante democrático similar al de Qatar, en el que tiene mano.



Rakuten se va decepcionado

Lo único que está claro es que Rakuten considera que ha perdido dinero con su inversión en el Barça y se va. Apostó por un club ganador y se encuentra poniéndole nombre a un equipo perdedor. Y a día de hoy, diez meses después, Laporta no ha encontrado a nadie para sustituirlo. De la misma manera que tampoco ha encontrado a nadie dispuesto a pagar 200 millones por ponerle su nombre al Camp Nou.

Seguramente por eso Laporta ha decidido que los costes de las obras de remodelación del Camp Nou pasen de un coste de 600 a 1.500 millones.

Con ese crédito se puede pagar todo. Incluso la ineficacia en la gestión de buscar un patrocinador como Dios manda.

Comenta con Facebook