Sábado, 10 diciembre, 2016

El socio vota contra el choriceo
El socio vota contra el choriceo

El socio vota contra el choriceo

El socio, en la asamblea, no ha entrado a valorar sus criterios contables. Simplemente ha dicho basta a la cultura del choriceo. Duele mucho más el uso fraudulento del dinero de todos que cualquier equivocación contable. Lo que tiene que hacer ahora Laporta no es replicar con nuevas demandas e impugnaciones, sino demostrar que Rosell y los auditores han mentido. Que presente pruebas, papeles y documentos que desmientan a los que obran en poder Rosell y los auditores. Su problema no es que se denuncie que ha firmado una prima de 84.000 euros con el dinero de los socios para cubrir sus fechorías hasta los 25 millones si acaban pillándole. Su problema real es haberlo hecho. Porque alguien que va de buena fe no se cubre ante “posibles irregularidades”. Él lo hizo. Parece evidente que tenía un problema de mala conciencia y que las “posibles irregularidades” ya estaban previstas en su mandato.

 Los socios del Barça ya le han demostrado a Laporta que su estilo no gusta, que la cultura del trabajo de Guardiola no coincide con su cultura, la del derroche, porque en época de crisis y paro no se puede ir por la vida derrochando el dinero, y menos si no es de uno. Dice Cruyff que el prestigio internacional del club puede quedar dañado. Efectivamente, la póliza, los puros, los perfumes, los pisos, los jets privados, las comilonas… han perjudicado y mucho a la imagen de un club señor que es más que un club y, sobre todo, más que lo que un aprovechado y sus compinches han querido hacer de él.

 Y Jaume Ferrer, el que quedó último en las recientes elecciones presidenciales, aún dice que Rosell no ha demostrado nada. ¿Qué más había que explicar? Antes había dicho Laporta que no tenía nada que esconder. ¿Nada? No ha encontrado el ex presidente mejor defensa que la de convertirse en la víctima de una conspiración judeomasónica política, económica y mediática. Ni una sola prueba de que lo que se le achaca es falso. Lo cierto es que no estamos ante ninguna conspiración, aunque crea el ladrón que los demás son de su condición. Acción y reacción. Si Laporta no hubiera actuado incorrectamente, la asamblea no habría perdido el tiempo enjuiciando su mala gestión. Si Laporta tuviera la conciencia tranquila no habría firmado una póliza que le cubre todas sus irregularidades hasta 25 millones pagando una prima que, por cierto, debería cobrar el club y no Laporta puesto que se contrató con el dinero de los socios.

 Laporta y sus amigos, incluido el catedrático, lo hicieron tan bien que tuvieron que pedir un crédito para que los que vinieran detrás pudieran salir adelante. Y ahora exige que le den la Due Dilligence. Precisamente lo que él le negó a los socios durante siete años. Y eso que la tuvo a su disposición, pero un destructor como él prefiere renunciar a verla para luego quejarse, que eso se le da muy bien.

15 directivos huyeron de su lado por piernas durante sus siete años de mandato. Dios libre a los catalanes de este hombre con poder político. En el Barça ha demostrado que sabe dividir mejor que nadie, y en la política, lo mismo. Su entrada en el arco político servirá para dividir el voto de lo que defiende. Aunque, pensándolo bien, seguro que Rosell le desea larga vida en la política. Así le dejará tranquilo, aunque ya ha anunciado la resurrección del Elefant Blau con la intención de fiscalizar a la nueva junta. Lástima que el Elefant Blau no existiera durante el mandato de Laporta. Nos habríamos ahorrado toda la porquería que ha salido ahora de golpe.

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