Lunes, 5 diciembre, 2016

Xavi Bosch – Déficit de músculo
Xavi Bosch – Déficit de músculo

Xavi Bosch – Déficit de músculo

El Barça de Copa, Liga y Champions maravilló al mundo por el toque, la técnica, la precisión y la estética. Pero también por el músculo. Es decir, por la entrega, la presión y la fuerza del equipo. De Samuel Eto’o se contaban los goles pero era imposible cuantificar la dosis de mordiente que contagiaba al equipo. Sin él, el Barça quizá ha pacificado el vestuario pero ha perdido bastante más que la notable cifra de goles del delantero centro. Esta temporada, sin el camerunés, nos ha faltado la sexta marcha. Me temo que, en el mismo sentido, la huída de Touré Yayá nos descapitalizará futbolísticamente todavía más. La robustez, los centímetros y unos cuadríceps de superatleta son tres características que van con el personaje y de las que el Barça no debería prescindir. ¿O es que Cesc podrá jugar de central en una final europea? Cómo está demostrando este paupérrimo mundial, el centrocampista de Arenys es uno de los pocos cracks mundiales que quedan en el fútbol, pero sus aportaciones poco tendrán que ver con las virtudes de Touré. En dos años en el Barça, ha impartido lecciones de colocación, de zancada, de un primer toque inteligente y de saber romper una primera línea de presión con el balón en los pies. Sólo la revelación de un inconmensurable Busquets y las lagunas de concentración del marfileño le han condenado a ser el jugador número 12 para Guardiola. Nada de esto, sin embargo, es suficiente motivo para irse. También sorprende la prisa por afirmar, desde el club, que no queremos a ningún jugador a disgusto. Ni una cosa ni la otra es suficiente excusa para trasparsarle y dejarle escapar. Futbolísticamente, es una fuga incomprensible por ambas partes. ¿Qué es mejor, ser el número 12 del mejor equipo del mundo o ser el 6 del segundo equipo de Manchester? ¿Acaso se piensa Touré de qué es lo mismo jugar al lado de Xavi, Iniesta o Messi que, con todos los respetos, de los tronquitos del City? En este mismo Mundial estamos viendo como, al lado de los jugadoresde Costa de Marfil, Touré no parece que tenga la misma calidad que en el Barça. Una vez más, el Barça convierte en estrella a un futbolista. Touré se irá, pues, porque así lo quiere un representante que, a cada traspaso, se lleva un enorme pellizco. La cuestión deportiva le quita poco el sueño. Los títulos que levante un jugador en la mejor edad de su carrera, le importa un pepino. En el fondo, es una cuestión de dinero. También para el Barça. Poder contabilizar una venta de 30 millones de euros permitirá a los actuales gestores salir del club, a final de mes, presentando unas cuentas con beneficios. Sólo si es para fardar de balances puedo entender este traspaso pero me temo que lo pagaremos caro

Me ha gustado

El ascenso del Barça Atlètic a la segunda división. Dos subidas de categoría en dos temporadas sólo está al alcance de buenos jugadores y de grandes entrenadores. En este sentido, el grupo que se ha conseguido, desde Luis Enrique al eficiente fisioterapeuta Carlos Martín, ha hecho posible el sueño de muchos de los que sabemos que el Miniestadi no es sólo unas piedras sobre los cuales edificar 1.600 pisos. Reconozco que, al inicio de temporada, en esta misma página, dudé de Luis Enrique. Sólo el compañero de Mundo Deportivo Oriol Domènech me hizo abrir los ojos sobre las calidades del nuevo entrenador y las potencialidades del equipo. La paciencia y los resultados no tardaron en darle la razón, hasta el punto que el equipo ha jugado tres eliminatorias de play-off impecables. A Sandro Rosell, de pronto, se le soluciona un problema. Cuando le pregunten qué plan tiene para cuando Guardiola deje el banquillo, siempre podrá responder que Luis Enrique parece preparado para coger el relevo. Siempre, claro, que el asturiano evite la tentación de irse al Mallorca.

No me ha gustado

Ver que la FIFA, que tiene obsesión por todos los detalles y por controlarlo todo, ha permitido que el Mundial se juegue con un balón que, como bien lo ha definido el portero brasileño Júlio César, es “como un balón de supermercado”. De acuerdo que las selecciones juegan atenazadas, que los árbitros están mostrando el peor nivel de los últimas copas del mundo, pero la mala elección de este Jabulani que bota demasiado y que describe extrañas parábolas cuando se le patea con mucha fuerza, están desluciendo todavía más el espectáculo. El pinchazo de Adidas es espectacular y la FIFA, ante el fiasco futbolístico que significa jugar con un balón así, tendría que tomar cartas en el asunto y decidir cambiar de balón justo antes de empezar los partidos de octavos de final. Jugar al fútbol con una pelota que engaña a porteros y a futbolistas, y hacerlo en la competición más importante, es un error imperdonable. Es como si Ferran Adrià preparase el menú con pescado pasado. Es como si Paco de Lucía tocase la guitarra con las cuerdas desafinadas.

Mala leche

1.–Nos pasamos la temporada diciendo que Henry se reservó durante todo el año para jugar el Mundial con Francia. Pues llega el Mundial, y no juega ni un minuto. ¿Se estará reservando ahora para jugar en el soccer?

2.–Otra del mundial: Gio van Bronckhorst y Zambrotta están demostrando al mundo que pronto ingresarán en l’Agrupació de Veterans del Barça. Bienvenidos.

3.–Piqué se partió la sien ante Suiza, se partió el labio ante Honduras. Veremos donde le tienen que remendar contra Chile pero, a este paso, o eliminan pronto a España del mundial o nos devolverán a Beckenbauer como Stallone en la penúltima escena de ‘Acorralado’.

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