El lado oscuro de Laporta. Capítulo 12: Siempre en el restaurante más caro para ponerse como un 'bacó'

El lado oscuro de Laporta. Capítulo 12: Siempre en el restaurante más caro para ponerse como un 'bacó'

| 2021-05-27

| Administrador

Rosell desaparece  / ¿Cruyff como Beckenbauer? Nada que ver  /  Rosellitis Problemas de digestión Otra comparación: Moix-Echevarría  / Víctima de una conspiración, como Núñez / Pierde credibilidad  /  Majó y los opositores valoran sus dos primeros años / 

Capítulo 12 del libro "El lado Oscuro de Laporta", de Pedro Riaño, en el que repasamos todos los detalles del primer mandato de Joan Laporta como presidente del Barça para entender su comportamiento en la actualidad.

Rosell desaparece 

Rosell hizo pública su decisión de dimitir en una rueda de prensa y se borró del mapa blaugrana. Pero Laporta no se quedó con los brazos cruzados y en adelante no perdería la más mínima oportunidad para ensuciar la imagen de su examigo de conveniencia. No hay que olvidar que en las numerosas encuestas de opinión encargadas por el club para uso interno en ningún momento la imagen pública de Laporta logró superar el carisma de Rosell. Ahí está la explicación de la saña con la que el presidente trató siempre a su ex vicepresidente, en quien vio a un enemigo potencial y ante cuya figura asomaron todos sus complejos.



Decía Laporta a la Vanguardia el 7 de junio: “Sus asesores de imagen los mandaban a peñas, en donde se gritaba contra el presidente y no decían nada. Los cuatro directivos, sobre todo Sandro, iban diciendo que yo había perdido el juicio (…) Se reunían ellos antes de las reuniones de las juntas, iban de víctimas y cada vez aportaban menos”. Por supuesto, nunca se sabrá quién gritaba, qué gritaba y dónde gritaba contra Laporta. Era la táctica habitual, tirar la piedra y esconder la mano, porque se supone que testigos no le faltarían en las peñas para dar fe de sus palabras si era cierto lo que decía. En lo que no mentía era en lo de que “cada vez aportaban menos”. Por mucho que se reunieran previamente, las decisiones estaban ya tomadas y el resultado decidido (13 a 4) antes de someterse a votación. Así era difícil aportar algo.

 




EL Lado oscuro de Laporta


¿Cruyff como Beckenbauer? Nada que ver

Nunca me quitaré la sombra de Cruyff, entre otras cosas porque no quiero quitármela (…) Cruyff es una referencia, como Beckenbauer en el Bayern”. Son palabras de Laporta. Las comparaciones son odiosas y ésta más. Johan Cruyff no puede ser comparado con Franz Beckenbauer porque éste era entonces el presidente del Bayern de Munich y Cruyff no era el presidente del FC Barcelona, aunque a veces lo pudiera parecer. Además, “El Kaiser” no sólo triunfó como jugador, entrenador y presidente gestor del Bayern, también fue campeón del mundo con la selección alemana como jugador y seleccionador y fue el máximo responsable de la organización del Mundial 2006. En este tiempo, una vez cesado de su cargo de entrenador del Barcelona, Cruyff sólo jugaba a golf, se dedicó a hacer ver que juntaba letras en dos periódicos y a sacarle el máximo rendimiento a su fundación. La comparación, pues, no era posible. Franz Beckenbauer siempre ha estado comprometido con el fútbol desde la primera línea. El gurú Johan en cambio prefirió ver los toros desde la barrera. Así era él. Incluso como futbolista del Barcelona prefería sacar de banda y esconderse en la retaguardia antes que jugarse el tipo y buscar el camino del gol en cuatro de las cinco temporadas que vistió de blaugrana.



Rosellitis

Los asesores de imagen le recomendaron a Laporta cargar las tintas contra Sandro Rosell para evitarle quedar como el perdedor de la batalla que acabó en divorcio. Dicho y hecho. En los días que siguieron a su dimisión abundaron las puyas contra el exvicepresidente, aquel amigo tan amiguísimo del que jamás se podría distanciar: “El Barça no es un reino de taifas. El área deportiva no era el huerto del señor Rosell (…) Tienen asesores, líderes en estrategia que coordinaban sus acciones dentro de la directiva”. Sorprende que con tanto asesor, tanto líder y tanta estrategia Rosell no se postulara en 2006 para disputarle a Laporta la presidencia. Algo olía a podrido entre tanta acusación gratuita y sin pruebas.

Otra comparación: Moix-Echevarría

Jordi Moix quiso seguir en la directiva a pesar de todas las adversidades y fue invitado a marchar por sus propios compañeros, poco después de su salida del club desvelaría: “Veo una cierta bilis en Laporta (…) ¿Levantar alfombras? Ni siquiera compramos el aspirador (…) Que no vea fantasmas, me recuerda a otros presidentes que buscaban agentes externos (…) Le pido que se relaje, que no busque hacer sangre ni enemigos donde no los hay (…) Sólo Toni Rovira me dijo que si dejaba de alinearme con Sandro Rosell podía seguir. El resto me argumentó claramente que no confiaban en mí porque era un hombre cien por cien de Rosell. Al menos me reconocieron que mi trabajo había sido positivo”. Curioso. Su valía como directivo se juzgaba en función de su relación con Rosell. ¿Primer el Barça? Con el cuñado Alejandro Echevarría fue al revés, se trataba de anteponer su eficacia a otros temas. Un año después Laporta le acusaría de “ineficiente”. Y es que las filias y fobias de Laporta comprometían seriamente la credibilidad de su palabra. Lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro como si tal cosa. Fue una constante en su trayectoria como opositor y presidente.



 


EL Lado oscuro de Laporta


Víctima de una conspiración, como Núñez

El patio estaba revuelto y Ramón Besa no salía de su asombro en El País el 7 de junio de 2005: “Las respuestas entre estridentes y virulentas del presidente han devuelto al club a un escenario aborrecible y que se daba por superado (…) Utiliza el mismo vocabulario que empleaban los de antes y que coincide en confundir el cargo con la persona, creerse víctima de una conspiración y marcar a los discrepantes como enemigos a la causa y, por extensión, rivales (…) Laporta se ha puesto como una fiera cuando 4 acompañantes se han bajado del coche porque no les gustaba cómo conducía (…) Laporta reaccionó tan mal el pasado fin de semana que si no rectifica a tiempo su parecido con Núñez puede llevarle al extremo de confundir a Rosell con el líder del próximo Elefant Blau”.  Ramón Besa no se equivocaba. Por ahí iban los tiros.

Pierde credibilidad 

Laporta salió de la “Crisis Rosell” más tocado de lo que creía. Miguel Rico lo exponía así en Sport: “Lo que el Laporta campeón ha perdido en estos dos años no ha sido la amistad de cuatro directivos, sino aquella inmensa credibilidad que le hizo ganar las elecciones. Y es que, entre otras muchas cosas, eso de ir abrazando a Gaspart aquí y allá no suma nada. Resta. Y cuando él más intenta dividir, más se multiplica el rechazo. Mala cosa”.

El Drolma y la VISA 

Dos años después de acceder a la presidencia nadie podía dudar de que, efectivamente, la situación económica del club estaba saneada. Al menos la VISA del presidente daba mucho de sí. Un detalle. Llega a Barcelona el flamante fichaje Mark Van Bommel y a Laporta no se le ocurre otra cosa que invitarle a cenar al Drolma, posiblemente el restaurante más caro de la ciudad en esa época. Uno puede entender, aunque le cueste, que pueda llevar allí a los directivos del Real Madrid o del Chelsea para impresionarles, pero ¿qué necesidad había de recurrir al Drolma para intercambiar impresiones con Van Bommel?  No se trataba de enamorarle. Ya estaba fichado y su felicidad en ese momento hubiera sido la misma en el Drolma, disfrutando de las delicias de Fermí Puig, que en cualquier otro local a mitad de precio. La dichosa ostentación podía con el.

Con detalles como éste se podía deducir que, efectivamente, la economía del club iba reflotando, aunque el barcelonismo siguiera sin noticias sobre la devolución de ese 40% de aumento en los abonos que se aplicó excepcionalmente porque, según sostenía la directiva apenas unos meses antes, la situación era angustiosa. ¿Quizá era necesario incrementar las cuotas para que el presidente pudiera acudir asiduamente al Drolma en el caso de no encontrar un sponsor que patrocinara sus ágapes, esos que acabarían poniéndole como un “bacó”? Es de suponer que mientras Laporta degustaba los suculentos platos de Fermí Puig no pensaba en las miserias del Tercer Mundo que como presidente del Barça pretendía solucionar. 

Otro detalle, el uso de la VISA del club entre los directivos lo inventó Laporta. Los miembros de las juntas de Gaspart y de Núñez no llegaron a conocer esta apetitosa prebenda aportada por la generación del power point, la que iba a acabar con los privilegios de los directivos.


 


EL Lado oscuro de Laporta


De Val y la ostentación de Laporta

Y el 19 de junio de 2005 Lluís De Val, que poco después adquiriría notoriedad por recoger el guante de Laporta demostrándole con papeles la relación de su cuñado con la Fundación Francisco Franco, aportaba su visión crítica en Sport: “Esta directiva prometió dedicar al Barça los mejores años de su vida. Uno tiene la impresión de que lo que están haciendo es disfrutar de los mejores años de su vida. Nunca antes el presidente y algunos directivos habían viajado tanto y a tantos países, nunca el club ha tenido tantos coches oficiales, nunca antes las tarjetas de crédito han tenido tanto desgaste y los gastos de representación y seguridad han sido tan elevados. Desde el club se ha vendido austeridad, pero algunos no predican con el ejemplo. Y esto duele en momentos en que se pide la máxima colaboración a los socios incrementando de forma desmesurada las cuotas sociales. Las últimas renovaciones de jugadores contradicen la política salarial anunciada en campaña electoral. El chantaje de todas las renovaciones ha sido siempre una supuesta oferta del Chelsea. Habría que denunciar a la UEFA a este club por tocar a nuestros jugadores si las ofertas son ciertas o descubrir las mentiras de los jugadores y managers que quieren aprovecharse de supuestas ofertas para conseguir contratos impresionantes. La tan manida implicación de la plantilla no se ve por ninguna parte. Y, además, sorprendentemente, todas estas renovaciones afectan exclusivamente a las cantidades garantizadas, que son complementadas por objetivos variables que no se explican y que sitúan los salarios en cifras estratosféricas que pueden acarrear no sólo problemas económicos sino también problemas en futuros rendimientos. La junta está nerviosa y ha decidido contrarrestar la marcha de Rosell y sus compañeros intentando ganarse a los jugadores con generosas renovaciones y, por otra parte, reducir las amortizaciones a base de alargar los contratos, reducir los importes amortizables de cada temporada y proteger el aval. Y mientras tanto se continúa mintiendo, diciendo que la economía del club se ha arreglado, se aumenta peligrosamente la deuda y los compromisos futuros de pago. “ 

Artículos como éste y su exceso de celo por descubrir la verdad del caso Echevarría llevarían a De Val a perder sus dos asientos en el palco conseguidos años atrás a base de cotizar en la fundación del club más de cien mil euros anuales.

Mañana, Capítulo 13

Nueva junta: 12-0  / Necesitaba un club de fans / No va al Palau ni al Miniestadi /  Excusas para la incompetencia con el sponsor / Sport justifica la venta de patrimonio / Soriano, el delfín, portavoz / Laporta vive de Núñez /  Incoherencia: el concepto de equipo /  Promesas incumplidas / Contratos largos y renovaciones / Gaspart, presente /  La Vanguardia le llama prepotente /  Amistades peligrosas /


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