Lunes, 5 diciembre, 2016

Acusan al barcelonismo de baboso, xenófogo y sectario
Acusan al barcelonismo de baboso, xenófogo y sectario

Acusan al barcelonismo de baboso, xenófogo y sectario

Un sujeto que atiende al nombre de Jordi Llopis y que se autodefine como “activista perico” saca toda la bilis que lleva acumulada por años y años de constantes frustraciones y arremete contra el Barça en Cronica Perica: “Los propagandistas culés son xenófogos y sectarios hasta la médula“, dice. Le preguntan: ¿Realmente crees que quieren acabar con el Espanyol?. Respuesta:  “Estoy convencido. Si tuvieran un mando a distancia con un botón de cancelación, nos mandarían al infierno. Son asquerosamente babosos. Además, son xenófobos y sectarios hasta la médula”.

Es lo que se cuece por Cornellà. No es extraño, pues, que ese campo sea el recinto más hostil contra el Barça de toda la primera división. Allí viven tan pendientes del Barça, que aprovechan para proferir cánticos injuriosos y ofensivos en cualquier partido, aunque no venga a cuento, lo que evidencia un problema grave de identidad y un complejo de inferioridad superlativo que no deja crecer a la propia entidad, porque en Catalunya hay espacio de sobras para dos grandes clubs. Y si sólo hay uno es porque el aspirante  no parece querer dejar de ser pequeño para subirse al carro de los grandes. Tanta obsesión con el Barça no puede ser buena. De hecho, en el Camp Nou ni ocupa ni preocupa lo que pueda hacer el Espanyol. No es rival. Sus partidos son intrascendentes porque juega una liga que no es la del Barça. Es como si no existiera. De hecho, existe dos veces al año, como el Almería o el Sporting de Gijón. Sin embargo en Cornellà, el Barça siempre está presente en el pensamiento y las oraciones de una amplia mayoría de afición españolista. Es lo que diferencia a un grande de un pequeño que no quiere crecer.

La muestra de este caballero en dicha web es harto elocuente. Viven más pendientes de su vecino que de crecer. Igual es porque no les interesa, porque se vive mejor contra alguien, destruyendo, insultando… que construyendo un proyecto que permita crecer al Espanyol. Pero para crecer hay que cambiar la mentalidad, y eso parece muy difícil hoy en día, porque la cultura del insulto debe dejar paso a la de la deportividad para que Espanyol y Barça puedan mirarse a la cara de igual a igual. El objetivo es tan improbable de lograr que al españolismo no le queda otra cosa que disfrutar con los éxitos del Madrid sobre el Barça, ya que el Espanyol apenas inquieta (el último 1-5 lo confirma). Pero tal y como están las cosas, ni así puede obtener la felicidad el españolismo y salir de sus miserias.

No, señor Llopis, nadie del Barça está interesado en la desaparición del Espanyol, porque para desaparecer antes hay que existir. Y el Espanyol no existe en la vida de un Barça que se pelea con otros de más nivel y no pierde el tiempo con bobadas.

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