Martes, 6 diciembre, 2016

¿Por qué Guardiola le da largas a Rosell?
¿Por qué Guardiola le da largas a Rosell?

¿Por qué Guardiola le da largas a Rosell?

Y esta mañana, nuevamente, Sandro Rosell ha publicitado su amor eterno hacia Pep Guardiola. “A él le gusta ir de año en año y a mí eso me gusta cada vez más“. Da la sensación de que a Rosell le gusta porque no le queda otro remedio. Lo cierto es que el ideario por el que fue elegido no se cumple en este caso y Pep Guardiola le sigue dando largas.

Es como una partida de poker en la que los faroles están a la orden del día, pero lo que parece claro es que quien tiene la sartén por el mango es Pep Guardiola. En este momento sabe que puede presionar al presidente con cualquier capricho porque le tiene en sus manos. El barcelonismo rinde absoluta pleitesía a su entrenador, mientras mantiene a su presidente entre interrogantes. Nadie entendería ahora que cualquier desavenencia entre el entrenador y el presidente acabara con la labor de Pep en el banquillo del Camp Nou. Rosell lo sabe y va con pies de plomo. No pierde la oportunidad de ensalzarle (“con este entrenador y estos jugadores es fácil se presidente del Barça“) y de vender sus excelencias (“me gustaría que después de ser el Ferguson del Barça, fuera el Beckenbauer del Barça, el presidente del futuro“).

A Rosell no le importaría que Guardiola le sucediera en el cargo. Lo que verdaderamente le preocupa es que su posición pueda verse amenazada por un desencuentro con Pep antes de que llegue su fecha de caducidad dentro de cinco años y medio. Y puede decirse que le ha vendido su alma. Ahora mismo a Sandro Rosell le da igual que Guardiola renueve por uno, dos o seis años. Lo que necesita es tenerle a su lado, que su proyecto se refleje sobre su imagen. Pero Pep pone sus condiciones, que no son necesariamente económicas. No ignora las consecuencias que podría tener una fuga suya del Camp Nou. Y se hace valer.

Rosell habla de que “hay feeling y la renovación llegará de forma natural”. Ahí falta a la verdad. Si existiera feeling, Guardiola no pondría tantas condiciones. Y si hubiera más confianza, Pep se habría comprometido con Rosell hasta 2016. Y no es el caso. Ha puesto sus condiciones y si se cumplen renovará por un año. Y así sucesivamente. Pep no regala nada y vende cara su piel. No es un entrenador cualquiera. Según su presidente, podría ser su heredero. Lo sabe y está dispuesto a sacarle rendimiento a su privilegiada posición.

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