Jueves, 8 diciembre, 2016

“Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo”
“Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo”

“Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo”

Para perder en el Camp Nou no hacía falta echar a patadas a Pellegrini. Si Florentino ha contratado al entrenador más caro, glamouroso y antipático del mundo, renunciando incluso al señorío a cambio de resultados, es para algo más que para asistir impasible al derrumbamiento de su equipo ante un Barça que era superior con Schuster, con Juande Ramos, con Pellegrini, con Mourinho y con cualquiera que se ponga delante.

Nada ha cambiado sobre la faz de la tierra. ¿O creía Mourinho que le han fichado para inhibirse y decir tras el clásico que el 5-0 no fue una humillación? Que se lo pregunten a los 400 millones de espectadores de todo el planeta que tienen ahora una imagen bastante aproximada de lo que es el Barça y lo que es el Real Madrid de Mourinho.

Lo mejor del Clásico para el Barça, resultado y juego al margen, ha sido la desactivación de la Bomba Mourinho, el clavo ardiendo al que se había agarrado el madridismo para plantarle cara al Barça. Ahora ya no pueden confiar ni en su técnico maravilloso. Habrá que echar mano de nuevo de la cartera, a ver si de aquí a final de temporada maquillan algo la situación. Siguen sin enterarse de que el dinero no da la felicidad y que el imperio que el Barça lleva años construyendo se sustenta en otros valores que nada tienen que ver con la compra indiscriminada de mercenarios.

Mourinho podrá seguir ganando partidos a base de astucias sancionables –en la UEFA le conocen bien por sus reincidencias-, pero la batalla del Barça la tiene perdida. Hace falta algo más que teatro para ganar en el Camp Nou, circunstancia ésta que él desconoce. Podrá seguir enviando a los árbitros a la mierda y peleándose con los jugadores y entrenadores contrarios. Él estará entretenido mareando la perdiz, pero de él se espera que, además, gane. Y lo del Camp Nou fue algo más que una derrota. Fue una humillación en toda regla, una humillación que al barcelonismo le ha significado algo más que una satisfacción porque al hecho de ganar al Madrid se le suma el plus de aplastar al técnico faltón y a su paisano, ese actor que se hace pasar por futbolista.

“Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo”. Eso le cantaban 100.000 voces entusiasmadas en el Camp Nou. Sin proponérselo, Mou ha hecho felices, muy felices a millones de barcelonistas. No sé si esa es la manera de abrirse la puerta para volver algún día al Camp Nou. De todas formas, por la parte que le toca, gracias. Su contribución al grado de felicidad que vive ahora el barcelonismo es impagable.

 

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts