Lunes, 5 diciembre, 2016

Miguel Rico  – El olfato de los jugadores del Barça
Miguel Rico  – El olfato de los jugadores del Barça

Miguel Rico – El olfato de los jugadores del Barça

El FC Barcelona, pueda contabilizar o no el traspaso de Touré Yaya al Manchester City, presentará el lunes los mejores números de su historia. Habrá superávit y más ingresos que nunca. Tantos, que, por primera vez, acaso también pueda acabar por delante del Real Madrid en este capítulo. Cabe deducir, por tanto, que no había razón económica alguna para traspasar al marfileño.

Deportivamente, tampoco hubo ni hay debate. Touré ha sido, y hubiera sido, un jugador importantísimo para Guardiola. El problema es que el futbolista cree, desde hace meses, que merece más minutos de los que disfruta y, por eso, ya en diciembre, volviendo de la final del Mundial de Clubs, Touré informó personalmente a Joan Laporta que su intención era dejar el Barça a final de temporada.Y, efectivamente, en cuanto acabó el ejercicio, Dimitri Seluk, su agente, aireó la decisión del jugador y le encontró acomodo en la Premier League.

Queda claro, por tanto, que es Touré quien se va. Ni era transferible por cuestiones deportivas ni tampoco por exigencia económica y aunque el Barça, que ingresará por él más de 30 millones de euros, hará el negocio del siglo, su baja preocupa a técnicos, aficionados y, especialmente, a quienes han sido sus compañeros.Y el olfato de los futbolistas pocas veces falla.

El año pasado, sin ir más lejos, el vestuario del Barça sospechó, mejor dicho, temió, que la dinámica del equipo acusara la baja de Eto’o… y mucho no se equivocaron. La prueba es que, once meses después y tras pagar más de 70 millones por Ibrahimovic, el Barça ha fichado, por otros 40 millones, a David Villa, un delantero mucho más parecido a Samuel que a Zlatan.

Esta vez, los que han visto entrenar cada día a Touré, quienes saben cómo ha respondido -en distintas posiciones- en todos los partidos importantes, vuelven a estar preocupados. Valoran, por supuesto, más que positivamente la muy posible llegada de Cesc pero tienen claro que Fàbregas no el recambio de Yaya. Tienen características distintas. El equipo también necesita a Cesc peropara suplir a Touré, debe llegar otro tipo de jugador -poderoso, intimidador pero también con buen toque- que le dé relevos a Sergio Busquets.

Y ésta, precisamente, es la gran diferencia con lo sucedido el año pasado. Cuando se fue Eto’o, se fichó a otro jugador, Ibrahimovic, para ser el titular en el eje del ataque. Ahora, con Busquets deslumbrando incluso en el Mundial, lo que se busca es una alternativa. Pero, eso sí, la alternativa tiene que ser del máximo nivel y capaz de asumir que en el Barça, siempre, el equipo es más importante que el jugador. Lo único que Touré no ha sabido hacer.

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