Viernes, 9 diciembre, 2016

Joan Josep Pallàs -Un respeto para Ibra
Joan Josep Pallàs -Un respeto para Ibra

Joan Josep Pallàs -Un respeto para Ibra

Si fuera sólo cuestión de números (21 goles, muchos de ellos decisivos, y nueve asistencias en su primera temporada), Zlatan Ibrahimovic estaría disfrutando de un ambiente mucho más respirable a su alrededor. Pero es evidente que lo suyo no se remedia con estadísticas más o menos presentables, su caso es digno de estudio, por cuanto cuesta recordar un futbolista que haya generado tal grado de aversión entre la gran mayoría de barcelonistas, muy crueles por cierto cuando se lo proponen.

Es evidente que Ibrahimovic no ha estado a la altura de la expectación creada (suele pasar cuando a una inversión multimillonaria le sigue una propaganda desproporcionada), su fútbol excesivamente estático no ha casado con el estilo azulgrana, que exige movimiento constante tanto con balón como sin él. El recelo respecto a su figura ha ido ganando adeptos hasta afectar sin remedio al mismísimo Pep Guardiola, quien, paulatinamente, ha ido claudicando hasta escenificar su poca confianza en el delantero sueco el pasado miércoles retirándolo del campo a los 60 minutos y ayer condenándolo a la suplencia en El Madrigal. Es decir, en la semana en la que Champions y Liga estaban en juego, Ibrahimovic ha sido retirado del primer plano.

La secuencia tiene su lógica. Hasta a quienes hemos defendido que Zlatan tiene nivel para ser el ‘nueve’ del Barça nos han sobrevenido tentaciones de bajarnos del carro ante el deterioro de las prestaciones del sueco, que empezó como un cohete la temporada, pero que ha ido perdiendo velocidad hasta, y eso es lo preocupante, rozar la apatía. Pero aún asumiendo el desencanto, el linchamiento al que está siendo sometido Ibra es pura desproporción. Primero, porque sus números, aunque sólo sean números, no son los de un futbolista que ha fracasado, y segundo, porque parece que el sueco está sirviendo de perfecto parachoques para justificar todos los disgustos del Barça (la eliminación de la Champions, porque la Liga se medio ganó ayer en Villarreal). Escuchando según qué críticas el siguiente paso será culparle de la mancha de petróleo que amenaza la costa de Luisiana.

Falta conocer cuál será ahora la reacción de Zlatan, quien ya se sabe (y se sabía antes de ficharlo) que anda sobrado de ego como para conformarse con la suplencia. De momento, además de congeniar con Thierry Henry (mira que hay jugadores para congeniar), Mino Raiola, su inclasificable agente, ha declarado en Suecia que su representado no se irá del Barça hasta hacer historia en el club. Habrá que ver si Zlatan se aplica la frase cambiando su actitud y mejorando su rendimiento. Con la ayuda, claro está, de Pep Guardiola, a quien habrá que imputar parte del fracaso si Zlatan no triunfa

Gerard Piqué no es un bocazas

La frase que Piqué soltó antes de medirse al Inter (“quiero que sus jugadores odien su profesión durante 90 minutos”) ha sido muy criticada, por poco espontánea y hasta subversiva, pero de lo que nunca podrá ser acusado el central es de ser un bocazas: su partido ante el Inter fue una obra maestra, mezcla sublime de talento y compromiso. Ojalá todos los jugadores hubieran dicho una parida similar en la víspera y hubieran respondido con igual atrevimiento al partido más importante de la temporada.

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