Cuando el presidente Ramón Mendoza botaba y gritaba: "¡Es polaco el que no bote!"

Cuando el presidente Ramón Mendoza botaba y gritaba: "¡Es polaco el que no bote!"

| 2023-03-28

| Fede Peris

Los medios radicales del Real Madrid no soportan que Laporta bote para identificarse como no madridista, pero toleran que un presidente del Real Madrid bote llamando a los catalanes "polacos".

Rozando los 70 años, muchos más de los que ahora tiene Joan Laporta, el presidente del Real Madrid de entonces, Ramón Mendoza, fue sorprendido en el aeropuerto de Bartajas botando con radicales madridistas y uniéndose a los cánticos: "¡Que bote Mendoza!" y "¡Es polaco el que no bote, eh!"

Lo de "polaco" es considerado como un calificativo entrañable para los catalanes desde los altos estamentos sancionadores radicados en Madrid, "en donde se mueven todos los hilos", también los del fútbol. Lo de "polaco" no es un insulto racista, por tanto es bienvenido por la Comisión Antiviolencia, que jamás ha sancionado al Real Madrid por este insulto que lleva años pronunciándose en la grada del Bernabéu. Como hablan "raro", llamémosles "polacos".



"Madridista" no es un insulto

Pero lo del expresidente Ramón Mendoza viene a cuento porque a día de hoy, los voceros palmeros de Florentino Pérez tienen la piel muy fina y se han asombrado porque Joan Laporta se sumara al coro festivo de 92.000 personas en el Camp Nou gritando lo de "madridista el que no bote es". "Madridista", de momento y, a diferencia de "polaco", no es un insulto. Pero ha sentado mal que Laporta se prestara a compartir ese cántico.

Los mismos que atacan a Laporta -cualquier motivo es válido en su cruzada- son los que callan hechos similares o peores protagonizados por uno de los presidentes más carismáticos del Real Madrid: Ramón Mendoza, quien no solo accedió a botar con los ultras de su equipo, sino que hasta coreó lo de los "polacos".



Pero tratándose del presidente del Real Madrid, hoy y siempre, la bula esa total. Puede hacer lo que le dé la gana porque siempre estará justificado. Lo de Laporta no. Al Barça, ni agua. Llama la atención que lo que para unos está permitido, para otros no. Es como la Liga y sus denuncias a la Comisión Antiviolencia. Lo que oigan en el Camp Nou es puro racismo. Lo que se oye en el Bernabéu, frases simpáticas pronunciadas en un momento de euforia... o decepción, más de lo último en tiempos recientes.

Así escriben la historia los profesionales de la manipulación con altavoces que alcanzan a toda España. Lo de Laporta produce vergüenza ajena. El "polaco" de Mendoza no.





 



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