Lo tenía todo pensado: "Presidente" Piqué ganó el partido de Pamplona

Lo tenía todo pensado: "Presidente" Piqué ganó el partido de Pamplona

| 2022-11-09

| Fede Peris

Piqué, ejerciendo ya como candidato a la presidencia del Barça, urdió una estrategia que permitió al Barça sobreponerse a la adversidad y darle la vuelta al partido de Pamplona.

Gerard Piqué, en la que probablemente es su primera actuación ya como candidato a la presidencia del Barça, fue el desencadenante de la reacción del Barça en El Sadar. Urdió una estrategia para poner a sus compañeros a cien. Y, como casi siempre, le salió bien.

Piqué fue el protagonista en Pamplona... sin jugar

Su idea era jugar en la segunda parte unos minutos en El Sadar y decir adiós al fútbol de una forma tranquila. Pero las cosas se torcieron. El gol de Osasuna, ilegal se mire como se mire, calentó los ánimos. Y la expulsión de Lewandowski llenó de indignación a los jugadores del Barça. Y Piqué pensó que podía hacerle un último servicio al Barça como jugador canalizando este estado de ánimo y montando un número ante el arbitro del que saldría perjudicado. Pero el equipo salió fortalecido.



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Piqué no jugó un solo minuto en Pamplona, pero fue el gran protagonista. Como siempre a lo largo de su carrera. Sabiendo que le daba igual que le pudieran caer tres, cinco o veinte partidos de suspensión, fue al árbitro en el descanso y le soltó cuatro frescas, insultos incluídos, por su parcial y penosa actuación. Le fue fácil porque le salió del alma. Y a Gil Manzano se la tenia jurada porque sus antecedentes "penales" contra el Barça son muchos en los últimos años.



Y consiguió su objetivo. Fue expulsado y ya no pudo salir en la segunda parte. Era lo que buscaba. El Barça se fue al descanso perdiendo por 1-0 y dando la imagen de que no podría sobreponerse al resultado y a la expulsión de Lewandowski. Se veía venir una segunda parte anodinada en la que la inferioridad numérica cortaría las alas del equipo. 

Piqué pidió los tres puntos como regalo de despedida

Piqué entró en el vestuario después de ser expulsado ofreciendo la noticia a sus compañeros. "¡A mí también me ha expulsado!" Y le fue muy sencillo obtener el caldo de cultivo entre sus compañeros. La indignación en la caseta era mayúscula y los jugadores saltaron a jugar la segunda parte con otro ánimo, con rabia acumulada y necesidad de rebelarse ante la injusticia. Y con tensión, mucha tensión. Era una conjura en toda regla. El Mundial estaba a la vuelta de la esquina, pero ahora de lo que se trataba era de vengar a Lewandowski y a Geri y a hacer justicia en el marcador ante la injusticia del 1-0.



Piqué deja el fútbol sin complejos soltándole al árbitro lo que pensaba

Y Pedri obtuvo rápidamente el empate. Y, lejos de echarse atrás para defender en inferioridad el empate, el Barça metió al Osasuna en su área y buscó el gol de la victoria una y otra vez hasta que lo encontró en la magistral jugada que protagonizaron Frenkie De Jong y Raphinha.



Misión cumplida. Gerard Piqué fue vengado. Y Lewandowski y el equipo en general por el gol increíble de Osasuna. Piqué se había encargado de caldear el ambiente y pidió a sus compañeros que como regalo de despedida consiguieran para él los tres puntos en la segunda mitad. Dicho y hecho. Y al final, fiesta por todo lo alto en el vestuario. La última con Piqué. Pero su espíritu se queda ahí. 

 

 

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