VÍDEO. La imagen que no quieren ver en Barcelona: ¡No fue penalti!

VÍDEO. La imagen que no quieren ver en Barcelona: ¡No fue penalti!

| 2022-10-05

| Carlos Muñiz

Una toma que no ofreció Movistar demuestra que el árbitro y el VAR acertaron no señalando penalti por la mano de Dumfries.

En Barcelona se han montado una película de terror para ocultar las carencias futbolísticas del Barça en su visita a Milán. Nueva derrota, y es la segunda en tres partidos, lo que coloca al equipo de Xavi al borde de la Europa League y fuera de la Champions en la primera criba en la que se seleccionan a los 16 mejores.

Lo fácil es echarle la culpa al árbitro

Hay dudas razonables de que el Barça merezca estar entre estos 16 mejores, aunque para Xavi el campeón no siempre sea el mejor. Pero venden muy bien el relato y entre todos nos han convencido de que si el Barça perdió en Milán no fue por su calamitoso partido, ni por el planteamiento de su entrenador, sino por las decisiones del árbitro



Un  árbitro que salvó al Barça en la primera mitad comiéndose unas manos de Eric Garcia dentro del área y anulando un gol muy discutible a Correa. En la segunda mitad anuló un gol a Pedri por evidente mano previa de Ansu Fati que no merece la menor discusión. Y el follón llegó con un penalti reclamado por el Barça en el área del Inter.

El reglamento es claro: no fue penalti

La polémica llega con un balón colgado en el área por el que compiten Ansu Fati y Denzel Dumfries. El defensa interista llega antes y conecta la cabeza con el balón. A raíz de su toque el balón sale despedido rozando accidentalmente su brazo. Era un rebote y por tanto no podía ser penalti. Tampoco Dumfries desvío la trayectoria del balón. Fue un simple rebote que el reglamento contempla como no penalti.



La normativa explica con claridad que una jugada de este tipo no puede ser considerada como penalti. Y así lo entendieron el árbitro del partido y el VAR, aunque al Barça le cueste aceptar las decisiones arbitrales cuando no le benefician. El espectáculo de Xavi, protestándolo todo, cuestiona su comprensión a los árbitros proclamada cuando el viento le sopla a favor.

Todo lo demás, el ruido generado, no es más que humo para ocultar el pésimo partido del Barça en Milán. Es más fácil echarle la culpa al árbitro, aunque aplique correctamente el reglamento, que hacer autocrítica y reconocer que las cosas se han hecho mal.



Pronto empieza el Barça a llorar esta temporada.

 



Comenta con Facebook