A Take Kubo se lo comió la envidia en el Camp Nou

A Take Kubo se lo comió la envidia en el Camp Nou

| 2022-05-03

| Fede Peris

Su torpeza le ha impedido convertirse en una estrella del Barça en la línea de sus amigos Ansu Fati y Gavi, compañeros suyos en La Masía.

Take Kubo, un jugador formado en las categoría inferiores del FC Barcelona, de quien se llegó a decir que se convertiría en el "Messi japonés", pasó un mal rato este domingo en el Camp Nou. La envidia de ver a sus colegas Gavi y Ansu Fati triunfando en el Camp Nou explica un disgusto más que justificado.

Take Kubo apenas tenía 10 años cuando llegó al Barça y seguía siendo un niño cuando años más tarde la FIFA sancionó al Barça por irregularidades en la contratación de futbolistas menores de edad. Kubo se vio influido por la decisión y regresó a Japón a las espera de cumplir 18 años y poder volver.



Eligió el dinero del Real Madrid antes que el proyecto del Barça

Pero no volvió. Una vez cumplida la mayoría de edad, el agente del jugador le pidió al Barça una ficha de dos millones netos, más una importante comisión, más la garantía de ascender al primer equipo.

Obviamente, en el Barça rechazaron la oferta y Kubo acabó fichando por el Real Madrid, que a través de José Ángel Sánchez, el ejecutivo interesado en la operación, sí pagó la comisión al agente de Kubo, le garantizó dos millones por temporada y le aseguró un puesto en el primer equipo. En las dos primeras condiciones, cumplió el Madrid. En la tercera, fiel a su política con los jóvenes de casa, no. Kubo ha ido dando bandazos de cesión en cesión: Mallorca, Villarreal, Getafe y Mallorca otra vez. Ni rastro de su presencia en el primer equipo del Real Madrid.



Los colegas del Barça sí triunfan en casa

Y mientras va confirmando que su estrella se apaga, que a los 20 años no deja de ser una promesa que no acaba de romper y que lo de jugar en el Real Madrid no es más que un sueño, está viendo que sus colegas del pasado, los que estaban a su nivel, hace tiempo que despuntan en el Barça y tienen rango de titulares. 

Ayer estuvo Kubo en el Camp Nou. Salió en la segunda mitad desde el banquillo, porque no da ni para titular del Mallorca. Su entrenador, el mexicano Javier Aguirre, dijo recientemente de él: "le he sacado del equipo porque no me gustó nada en los entrenamientos". Toda una declaración de intenciones para quien el Barça se le quedaba pequeño y no da el nivel para el Real Madrid, el club propietario de sus derechos.



Apenas hizo nada sobre el césped en el tiempo que estuvo. Sólo correr tras el balón como víctima de ese fútbol de posesión que tan bien practicó él en los equipos inferiores del Barça. Y empezó en el banquillo. Su amigo Gavi lo hizo como titular teniendo tres años menos que él. Y su otro amigo, Ansu Fati, que luce en la espalda el 10 de Messi, el ídolo de Kubo, fue recibido por el Camp Nou a su salida al campo como un héroe. 

De heredero de Messi en el Barça a suplente en el Mallorca

Y Kubo sintió envidia y se arrepintió de su torpeza de no seguir en un club como el Barça, que mima a sus chavales, para apostar por otro, el Real Madrid, que no tiene sitio en su equipo para los jóvenes de casa.



Kubo recibió una sonora pitada de la afición del Barça, la que un día soñó que sería la suya, y escuchó las ovaciones para Gavi y Ansu Fati. Qué bonito habría sido que los tres jutnos hubieran llegado al primer equipo. Pero él no quiso y ahora paga por su inconsciencia (o la de su agente en busca de billetes).

Teniendo en cuenta que Pedri, Ansu Fati y Gavi ya eran cracks de Primera a los 16 años y que a los 17 ya jugaban en la selección española, Take Kubo ha empezado a hacerse mayor para esto del fútbol. Ya no se le puede juzgar como a una promesa sino como a un futbolista hecho derecho. Y genera demasiadas dudas, especialmente por su físico. En un fútbol de control y posesión del balón es posible que se hubiera salido, pero en el fútbol físico del Real Madrid no tiene cabida. Le faltan un palmo y diez kilos.

Kubo ha echado a perder su carrera. Estaba llamado a ser el Messi japonés y se ha convertido en un oriental exótico que tiene problemas para jugar en el Mallorca, un candidato al descenso.

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