¿Haaland al Barça? ¿A quién quiere engañar Joan Laporta?

¿Haaland al Barça? ¿A quién quiere engañar Joan Laporta?

| 2022-01-04

| Fede Peris

Como sucedió con la gran mentira de Beckham, Laporta vive su momento de gloria con Haaland a la espera de que Florentino Pérez se decida anunciar su fichaje.

Hoy ha soltado Joan Laporta una de esas bravuconadas que le han hecho famoso, en la línea del "ganas de volver a veros" que rezaba en la pancarta gigante próxima al Bernabéu cuando tenía que embaucar al personal culé para que le llevara a la presidencia con sus votos.

Sin dinero para las nóminas, pero sí para pagar la cuenta en los mejores restaurantes

Si hoy hay alguien feliz por volver a ver a Laporta al frente del Barça ese es el madridismo en general. Ha hecho falta que llegara Laporta para que las estrellas huyan del club catalán, los cracks no quieran oír hablar del Barça, el equipo sea expulsado de la Champions League por mediocre, su lucha competitiva se reduzca a conseguir la cuarta plaza y las telarañas impongan su ley en la caja de caudales del club.



Aunque, eso sí, no habrá dinero para fichajes ni para pagar las nóminas, pero sobra para dejar generosas propinas en los restaurantes más caros de Barcelona, que esa vieja costumbre no la ha perdido Laporta.

Ahora, mientras muestra su incapacidad para retener a Ronaldinho como embajador y a Dembélé como jugador, suelta que "todo es posible" cuando le preguntan por Haaland. Como si el Barça, que no sabe qué hacer con Ferran Torres porque no le puede dar de alta, estuviera en condiciones de acometer una operación de la envergadura de la de Haaland. ¿A quién quiere engañar Laporta?



¿Se imaginan a Haaland fichado por el Barça y esperando pacientemente a que le digan cuándo le van a inscribir en la Federación para poder jugar? Laporta está viviendo su año de gloria en su vuelta al Barça, al que cogió aspirando a ganar la Liga y vivo en la Champions League. De ese equipo él ha hecho una caricatura con sus decisiones y ahora trata de ilusionar con lo que puede. Con Haaland, por ejemplo, con cuyo apellido intentará tontear hasta que Florentino se canse y se lo lleve, como ya sucedió con la sucia mentira del fichaje de David Beckham que le llevó directamente a la presidencia del Barça.

También iba a convencer a Messi para que se quedara

Laporta debió pensar entonces que las mentiras pueden resultar muy rentables, y ahora va de profesional de la embuste. Aún resuenan sus palabras jurando que de todos los candidatos a la presidencia del Barça él era el único que podía convencer a Messi para que siguiera, asegurando que su continuidad la arreglaba él en un asado con Messi mano a mano. A la hora de la verdad, a Messi no había que convencerle de nada porque quería seguir. Lo único que tenía que hacer Laporta era ser coherente con su promesa y buscar la mejor solución para que Messi se quedara. Pero sus avalistas le invitaron para liquidar al argentino primero y a Griezmann después. Y ahora el Barça está como está.



Eran muy caros. Y, de la misma manera que ha ido destrozando las secciones deportivas, especialmente la del balonmano, también se ha encargado de destruir el equipo de fútbol, hasta el punto de convertirle en indigno de la Champions League. Se asocia con Florentino para que le dé vela en el entierro de la Superliga y no es capaz de clasificar a su equipo entre los 16 mejores de la Champions League.

Ha dicho Laporta tantas mentiras y tan gordas, que ahora nadie le cree cuando afirma que el Barça está en condiciones de fichar a Haaland. Es el mismo que asegura que los patrocinadores hacen cola por anunciarse en el Barça y próximo a cumplir su primer año de mandato no se ve ni rastro de los patrocinios prometidos. Ya nos engañó a todos con los chinos en su primer mandato, y ahora se ha propuesto volverlo a hacer.  Aunque, eso sí, ha conseguido inflar las cifras de la remodelación del Camp Nou para conseguir un crédito de 1.500 millones que no valen las obras previstas.



Florentino Pérez debe estar riendo por debajo de la nariz recordando el episodio de Beckham, cuyo fichaje, por cierto, no anunció hasta que se aseguró que Laporta conseguiría la presidencia del Barça. Era su candidato preferido, y había que ayudarle. Los hechos le han dado la razón. Ahora va de presumir de potencial para fichar a Haaland, cuando para eso debería despachar a media plantilla, y a día de hoy es torpe hasta para sacarse de encima a Coutinho o Umtiti. 

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