Conducta social patológicamente alterada

Conducta social patológicamente alterada

| 2012-09-20

| Administrador

Visto esto, cuesta entender que alguien que es capaz de meterle el dedo en el ojo a otro sin venir a cuento y ante 100.000 testigos en directo y 10 millones de espectadores televisivos pueda sentirse ofendido por el calificativo de "psicópata" e incluso recurra a la justicia para limpiar su reputación. A mí no me engañan, que ya me conozco el truco. Es muy viejo en la Casa Blanca. Resulta que el Madrid no está a ocho puntos del Barcelona en el mes de septiembre, no pasa nada en el vestuario, Sergio Ramos está encantado de la vida y Cristiano Ronaldo es feliz. Nada de eso es importante. Lo único que cuenta es que un socio del Barça ha llamado "psicópata" a Mourinho y eso no se puede consentir.

El Real Madrid tiene problemas con su ataque en los terrenos de juego y ha optado por atacar y marcar goles en los juzgados. Y, qué quieren que les diga, una persona que le mete el dedo en el ojo a otro con premeditación, nocturnidad y alevosía tiene a mi entender "alterada su conducta social". Especialmente si luego lo niega y dice no conocer a la víctima. Sólo así pueden entenderse las barbaridades que ha llegado a soltar contra el Barcelona y medio mundo. Porque el problema de Mourinho no es el Barcelona. Fue el Manchester United, el Arsenal, el Milan, la Juventus... y sus respectivos entrenadores. Su conducta social alterada en España no difiere en nada a la que ya mostró en otros paises. En todos tuvo problemas.



Pero ahora demuestra tener la piel muy fina. Él goza de licencia para disparar contra todo lo que se le ponga por delante pero que a nadie se le ocurra cuestionarle a él. Porque el es The Special One", el que dice que "no soy el mejor del mundo, pero nadie es mejor que yo", "si tengo que ponerme una nota del 1 al 10 me pongo un 11" , "no me llaméis arrogante, soy campeón de Europa y creo que soy especial" o "hablar de fair play y de respeto al adversario no deben ser palabras, deben ser hechos". Claro, deben ser hechos en los demás, porque él tiene bula para saltarse las más elementales normas del fair play cuando le venga en gana. Basta con que se lo recuerde a los demás con palabras.

Lo peor que le puede ocurrir a un tipo de esta naturaleza es que encuentre una claca numerosa que le siga el juego, porque entonces se crece, se cree en posesión de la verdad y corre el riesgo de convertirse en un pequeño tirano que dirige a los suyos marcándoles el camino con su dedo maléfico. Desgraciadamente, en el Real Madrid tiene claca. Empezando por su presidente. Y eso refuerza las alteraciones de un comportamiento para el que no existen límites. Por eso se atreve a agredir de palabra y de obra convencido de que así defiende el bien general de todos. Es como un mesías. Y lo peor es que se lo cree. Y se lo cree porque nadie se atreve a llevarle la contraria.



Ni siquiera los resultados adversos le pueden bajar los humos, porque siempre encuentra una justificación convincente. Si no son los árbitros, es la prensa. Y si no, ahí está el calendario, el césped, los recogepelotas o sus propios jugadores. Todos se equivocan menos él.

Pero, a pesar de todo, hay que reconocer que es un tipo curioso al que se le puede llegar a coger cariño y que es una suerte tenerle entre nosotros, especialmente ahora que Belén Esteban está de capa caída. Personajes así son muy necesarios en la sociedad. Incluso para el barcelonismo, que no olvida su entrañable e inolvidable frase pronunciada desde el balcón de la Plaça Sant Jaume: "Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón". Pues eso. Adelante con los faroles y que no decaiga. El show cebe continuar. Y ahora toca demandas.





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