La suplencia hizo más "malo" a Casillas

La suplencia hizo más "malo" a Casillas

| 2012-12-25

| Administrador

Iker estuvo casi tres meses en el banquillo a costa de César. La decisión técnica de Del Bosque fue irrevocable hasta la final de la Novena, en la que una lesión del portero entonces titular obligó a Casillas a salir en los últimos minutos del partido contra el Bayer Leverkusen. Allí cambió todo para él. Tres paradas antológicas le encumbraron como héroe de un choque del que sólo jugó una pequeña parte.

El propio Casillas lo contaba para una entrevista que concedió a ABC, sólo unos meses después de aquellos hechos. "Hay un Casillas antes de pasar por el banquillo. Esos dos meses y medio me cambiaron la vida. Me hicieron hombre y un poco más malo. Comencé a conocer a las personas, a valorar las cosas. Cuando estás arriba todos te quieren, pero cuando dejas de jugar no eres nadie", reflexionaba.



Acusado por muchos entonces de dedicarse a "los placeres" de la vida extradeportiva de un futbolista de élite más que a entrenarse, Casillas, sin embargo, iba por otros derroteros. "Sólo yo sé como lo pasé. Me marcaron mucho más esos dos meses y medio de suplente que la final de la Champions o el Mundial. A mis 20 años fue algo muy gordo. Creo que estaba bien, que estaba cumpliendo. Eramos finalistas de Copa, íbamos segundos en Liga y estábamos en cuartos de Champions. El único que salí fui yo, y Pavón".

"Pecaba de bueno, se me acercaba la gente y hacía lo que me pedían. Ahora estoy más a la defensiva, se fijo más en las cosas. Antes me lo tragaba todo, me afectaban muchas cosas, me amargaba... De todos modos, aguanté ese tiempo sin decir ni pío, aunque estaba hecho una mierda. No soy rencoroso, pero lo que pasé no lo olvidaré nunca", añadía.



"Un portero sin confianza no es nadie. Claro que el técnico tiene que decirte lo que haces mal si fallas, pero si te sientes respaldado te sientes mejor. Las palabras ayudan mucho más que el castigo de la suplencia". Parece extraño leer estas palabras de un Casillas diez años más joven que ahora. La situación, no obstante, es parecida. Ahora le toca Mou respaldarle... pero la diferencia es que Iker ha cambiado. Y nada le afectará como entonces.

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