La cara oculta de Laporta. Capítulo 30

La cara oculta de Laporta. Capítulo 30

| 2011-09-03

| Administrador

 

Asustado en el homenaje a Dueñas



El 5 de noviembre de 2007 Roberto Dueñas recibió un cálido homenaje en el Palau Blaugrana que culminó con la retirada de su camiseta. Y Laporta no se atrevió a bajar a la pista para evitar los abucheos ya habituales en ese recinto. Los actos tuvieron lugar en el descanso de un partido disputado entre el FC Barcelona y el Fuenlabrada y fue transmitido en directo por Canal 33. No era cuestión de exponerse a una reprobación general ante la audiencia catalana, así que optó por mantenerse en un discreto segundo plano, como no es habitual en él, presenciando la ceremonia desde el palco.

 



Feo detalle de Laporta y Eto´o

Ese mismo día La Vanguardia explicaba la visita de Joan Laporta a la Penya Anguera acompañado por Samuel Eto´o. Se trataba de celebrar el 50 aniversario de la penya compartiendo una cena: "La cosa, en principio, pintaba bien. Los críos futbolistas iban a compartir manteles con el presidente Laporta y con el crack Samuel Eto'o. Quien más quien menos soñaba con fotografiarse con el ídolo. Por eso, no se inquietaron por el hecho de que tan ilustres invitados llegaran una hora tarde. Pero lo que no podían ni siquiera imaginar es que la presencia de Eto'o se convirtiera en una especie de regalo envenenado. Porque a los chavales, aunque cueste creerlo, les hicieron cenar en un comedor aparte y con la puerta cerrada, mientras Laporta y el ídolo compartían velada y discursos con los padres. Para acabarlo de arreglar, Eto'o usó una salida alternativa sorteando a los niños como si de defensas rivales se tratara".  Laporta y Eto´o reservaban toda su generosidad y solidaridad para los niños africanos o…chinos. Con los de aquí no valía la pena perder el tiempo, entre otras razones porque no garantizaban cuota mediática.



 

Gerard como ejemplo



El 9 de noviembre de 2007, Lluís Mascaró rizaba el rizo en Sport intoxicando a partir de la figura de Gerard: “Gaspart cometió muchos errores como presidente del Barça. Pero el más grave fue no dejarse aconsejar por los que realmente sabían de fútbol. Sobre todo a la hora de hacer los fichajes”. Si Gaspart hubiera hecho eso, habría tenido la misma suerte que Laporta que, dejándose aconsejar por los que saben, se tragó a tipos como Mario, Maxi López, Albertini, Gudjohnsen, Zambrotta, Ezquerro, Thuram, Hleb, Henrique, Keirrison o Cáceres a precio de oro.

Me gustaría centrarme en el ‘caso Gerard’. Formado en la cantera, se acogió a la ‘trampa legal’ del cambio de residencia para irse al Valencia. Años después, Gaspart quiso reincorporarlo como estrategia para ganarse el favor de los aficionados, pero acabó siendo un fracaso pagado a precio de oro: 22 millones de euros. Hoy está dando sus últimos coletazos futbolísticos en el Recreativo”. Mascaró, que cuando quiere pierde la memoria, olvidaba que a Gerard fue a buscarle Gaspart desesperado cuando supo que la candidatura de Bassat, en la que viajaban el inquieto y chaquetero Laporta y su íntimo Txiki Begiristain, había acordado ya su fichaje. El representante de Gerard pactó la salida del jugador de Valencia tanto si ganaba Gaspart como si ganaba Bassat en las elecciones de 2003. Y mientras no se demuestre lo contrario, Laporta navegaba en el barco de uno de los que “quiso reincorporarlo como estrategia para ganarse el favor de los aficionados”. La herencia del pasado servía para taparlo todo.

 

Comisión de seguimiento fantasma

Manifestaba el presidente a Sport sobre la comisión de seguimiento de la plantilla: “Ya expliqué en su momento que la comisión de seguimiento es una comisión interna y, en contra de lo que se ha publicado, se ha reunido más de una vez para estar al tanto de aspectos del vestuario. Ya sean médicos, relativos a la  preparación física, técnicos o deportivos. Las reuniones se han llevado a cabo con periodicidad y con la presencia de los responsables”. Interesante revelación. La comisión de seguimiento “se ha reunido más de una vez”… Cuando se inventó, Laporta anunció que sería convocada con periodicidad semanal. De cualquier forma, lo de menos era la frecuencia de sus reuniones. Lo lamentable fue que, como tantas y tantas cosas, tampoco esta comisión sirvió para nada.

Le preguntaban en Sport: Y en estas reuniones, la comisión ha decidido que la solución pasa por el cuerpo técnico...

Responde Laporta: “Es que el problema está identificado. Lo que pasa es que no ganamos fuera de casa y eso es cosa del técnico, que tiene el apoyo para detectar el problema”. 

-¿La diferencia con el año pasado es que esta vez el problema se ha detectado a tiempo?

-Es importante tener en cuenta que tenemos margen para mejorar la situación y para recuperar los puntos que hemos perdido. También es diferente la situación porque hemos detectado el problema.

Si era cierto que el problema estaba detectado, la gestión y aplicación de las soluciones fue tan nefasta que la temporada acabó peor que la anterior… a pesar de la comisión de seguimiento, que debió seguir el tema de lejos. A 18 puntos del campeón y a 10 del subcampeón. Menos mal que había margen para mejorar. Con el problema detectado, pasamos de perder la liga en el último partido a despedirnos del título mes y medio antes del final.

 

Promesas incumplidas

El cinismo del círculo mediático afín llegaba a límites insospechados el 20 de noviembre de 2007. Lluís Mascaró, abducido por su misión justiciera de desenmascarar a los futbolistas traidores, les echaba en cara sus promesas. El mismo que no había empleado una línea de su privilegiada tribuna en Sport para exigirle al presidente el cumplimiento de sus numerosos juramentos incumplidos, se cebaba con los jugadores: “La indolencia de algunos futbolistas –criticada por el presidente, el entrenador y hasta el capitán– ha llegado a un límite insostenible. Los aficionados están cabreados y con razón. Y estos quince días de parón liguero sólo han hecho que encender más los ánimos, sobre todo al ver el comportamiento y el rendimiento que han tenido estos mismos futbolistas en sus respectivas selecciones”. La indolencia era de algunos futbolistas, nunca del presidente, que se escondió detrás de la autocomplacencia ignorando sus propias promesas. Prometió unos jugadores solidarizados con su proyecto. Y cuando se descubre que de compromiso nada, la solución es dejar el club en sus manos para que decidan a su aire a través de la autogestión. Tampoco pecaba de indolencia Marc Ingla, el directivo responsable de la parcela deportiva, yéndose a esquiar a Canadá cuando lo que el equipo necesitaba era un directivo con galones que le dedicara los mejores años de su vida. Ni siquiera era indolente para Mascaró Txiki Begiristain, el que sacaba conclusiones a través del teletexto y que dormía a pierna suelta porque la tele le decía que el Barça iba primero, que hasta se permitía el lujo de largarse a jugar a golf en Bulgaria cuando peor estaba el equipo. El presidente y el entrenador se atrevían a hablar de indolencia en algunos jugadores. Lo que necesitaban era que alguien les abriera los ojos censurando su propia indolencia, pero los profesionales del halago no estaban por esa labor. Y luego pasó lo que pasó, que hubo que enmascararlo todo tras Ronaldinho, culpable de las derrotas por jugar y también por no jugar.

 

Avión privado

El 10 de noviembre de 2007 Toni Frieros, en Sport, metía el miedo en el cuerpo de los barcelonistas anunciando que “Laporta está estudiando comprar o alquilar un avión privado”. ¡Qué peligro! Pronto se confirmaría la noticia con informaciones que hablaban de que el presidente asistía a algún partido europeo del Barça viajando en jet privado, ya que el presidente del Barça no estaba para hacer colas en aeropuertos, pasar por debajo de arcos de metales ni compartir trayectos con el pueblo llano. Nunca quedó claro quién lo pagaba. La transparencia no daba para más. El modesto abogado que un día se despertó siendo presidente del Barça viajaría en jet privado. No había dudas, Laporta estaba disfrutando, y de lo lindo, de los mejores años de su vida a costa del club. Sólo la Due Dilligence encargada por su sucesor pondría luz a tanto desmadre.

 

Polémica de altos vuelos

El 26 de febrero de 2008 la web de pelikano.es se cuestionaba la representatividad del presidente en determinados actos: “Aparece como representante del club en actos que luego no son oficiales y vuelve de Glasgow en un vuelo privado, por razones profesionales, que nadie sabe quién financia. La misma semana de la increíble y sorprendente destitución de Dusko Ivanovic, el presidente Joan Laporta realizó una risueña visita a un operador de telefonía móvil de Oriente Medio.

Joan Laporta fue el invitado de honor de Zain, una de las principales compañías de telefonía móvil de Oriente Medio, con ocasión de la Feria 3GSM celebrada en Barcelona del 11 al 14 del presente mes. Laporta departió amistosamente con el Dr. Saad Al-Barrak y con Asad Al-Banwan, dos de los más altos cargos de la empresa, con sede en Bahrein. Zain habilitó su 'stand' en el Poble Espanyol, donde Laporta fue recibido con todos los honores. Lo que no ha trascendido es si Joan Laporta asistió en condición de presidente del FC Barcelona o a título particular y profesional, puesto que ningún medio oficial del club, a diferencia de otros actos, recogió esta visita. Algunos analistas de la actualidad azulgrana consideran que esta línea separatoria entre ambas personalidades a veces es demasiado delgada. En su interesantísimo blog, Diego Valor apuntaba que el presidente regresó de Glasgow en un vuelo particular privado porque a primera hora de la mañana tenía una reunión muy importante en Barcelona al parecer en su despacho profesional. Sería interesante saber, se plantea Diego Valor, quién financió este avión de seis plazas que le permitió, a diferencia del resto de la expedición que no aterrizó en Barcelona hasta pasado el mediodía del día siguiente, volver antes que nadie”. Sería interesante saberlo pero, efectivamente, la transparencia no daba para más.

El asunto era lo suficientemente escandaloso como para el Defensor del Socio, Carles Pi i Sunyer -¿había algo que defender?,- se ocupara del asunto o como para que el presidente de la Comisión Económica, Xavier Sala i Martín, el amigo que debía controlar los gastos de la directiva, hiciera alguna aclaración pública. Eso hubiera sido lo normal. Pero el club era dirigido como un cortijo privado y las explicaciones al pueblo llano estaban de más. Seguramente porque no lo entendería. Desde el club sólo se informó de que el vuelo estaba justificado por un compromiso particular que el presidente tenía en Glasgow al día siguiente del partido. Razón de más para que la maquinaria de la transparencia de quienes iban a salvar al club de las tinieblas empuñando la bandera de la honradez mostrara a los incrédulos las facturas y el pago realizado por Laporta a título personal y no como representante del FC Barcelona. Eso habría sido una muestra de la honestidad que prometieron cuando llegaron al poder. ¿Qué hubiera dicho el Elefant Blau si a Núñez se le llega a ocurrir ir por la vida presumiendo de jet privado?

 

"No se están cometiendo los errores de la temporada pasada"

Lo juraba Laporta el 26 de noviembre de 2007. Más mentiras. Y aseguraba que las medidas adoptadas por la junta para evitar que se repitiera la trágica experiencia del año anterior sin títulos  "se verán en esta misma campaña". No se vieron por ningún lado, por supuesto. Estábamos ante otra dosis de embaucamiento e hipocresía. Él era el primer abonado a las tesis de la autocomplacencia. Mientras los medios de comunicación denunciaban hechos que invitaban a pensar que las cosas no se estaban haciendo bien, Laporta respondía que los efectos de las medidas correctoras, como la aplicación del nuevo código interno de conducta, “necesitan un tiempo”. Tiempo es lo que necesitó el socio para comprobar que la directiva no hacía nada para evitar un segundo año desastroso. "No tengo la sensación, como tienen algunos, de que en estos momentos la situación sea drástica o catastrófica, veo en este equipo mucho potencial por desarrollar". En ese momento estaba naciendo la filosofía del “que no estamos tan mal, hombre”. Laporta necesitó que una moción de censura le demostrara que el club sí estaba en una situación catastrófica y que había que rectificar con urgencia. Guardiola lo entendió muy rápidamente en cuanto se hizo cargo del primer equipo.

 

 

Mañana, capítulo 31

La solución, colocar a Ingla de controlador / "Ronaldinho no es un problema" /Pide ayuda para él / Entrevistado por la cadena ESPN / Derecho a decidir / Numerito en Montjuic / ¿Por qué no te callas? /   Otra mentirijilla / Saviola / 

 

 

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