El vestuario NO apoya totalmente a Valdés

El vestuario NO apoya totalmente a Valdés

| 2013-01-21

| Administrador

Ha informado Quim Domènech, el autor de la primicia en Punto Pelota, de que "algunos jugadores conocían la decisión del portero". Efectivamente, aquí se produce una evidente aproximación a la realidad. Fueron "algunos", muy poquitos, porque la relación de Valdés con sus compañeros no es precisamente fluida. Se le valora como portero y como profesional, pero su forma de ser no le permite congeniar con muchos de los que le rodean. La mayoría. Y esa es una de las causas por las que Valdés quiere dejar al Barça. Por eso y porque el club se niega a situarle en la banda salarial de los tres que van por detrás de Messi (Puyol, Iniesta y Xavi). Valdés se ve en cualquier otro equipo disfrutando de tratamiento de VIP y no de uno más, como sucede en el Barcelona.

En Punto Pelota se ha segurado que "el vestuario apoya totalmente a Víctor Valdés". Error. El vestuario apoya el derecho de cualquier futbolista a decidir libremente su futuro. Y pedirán al público comprensión para el compañero. La misma que querrían para ellos si se encontraran en la misma situación. Eso no quiere decir que el vestuario forme una piña con Valdés, sencillamente porque el carácter del portero lo impide. Valdés empezó en el Barça teniendo problemas con Van Gaal y declarándose en rebeldía. Luego sus renovaciones han sido traumáticas por culpa del dinero y, paralelamente, ha protagonizado incidentes sonados en su vida particular, como la pelea que sostuvo en un cine con un espectador. Igualmente han sido sonados sus encontronazos con algunos compañeros en los entrenamientos.  Y, finalmente, también da que hablar en ese vestuario que tanto le apoya el hecho de que vayan desfilando por el cuerpo técnico entrenadores de porteros que sólo duran un año y huyen despavoridos.



En los últimos tres años el Barcelona ha tenido a tres entrenadores de porteros diferentes: Carles Busquets, Juan Carlos Unzué y, desde julio, Josep Ramon de la Fuente. Sorprende especialmente la renuncia el pasado año de Juan Carlos Unzué, que dejó el Numancia, en donde ejerció de primer entrenador, y volvió al Barça, su casa, para entrenar a Valdés. Sólo duró un año. Como Carles Busquets, el padre de Sergio. Y sorprende también la respuesta de Valdés a un cuerpo técnico que le ha mimado y le ha puesto durante los últimos cinco años a un portero "inofensivo" en el banquillo como muestra de la confianza que se tenía en él.

Y cuesta entender, por otra parte, que Víctor Valdés no se haya dignado todavía a explicarles a los socios y aficionados que le han idolatrado en los últimos diez años los motivos por los que prefiere nuevas culturas a seguir defendiendo la camiseta del Barcelona. Aunque él no lo crea, le debe una explicación a esos aficionados que con su apoyo le han convertido en un personaje privilegiado de la sociedad catalana.



 



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