El clan portugués le hace mobbing a Marcelo en el Madrid

El clan portugués le hace mobbing a Marcelo en el Madrid

| 2013-01-30

| Administrador

Diego Torres, uno de los pocos periodistas de prestigio de Madrid que se niega a someterse al dictado de Florentino Pérez y José Mourinho, desvela hoy en El País la historia de Marcelo y los motivos que le han llevado a caer en desgracia en el vestuario blanco.

"La temporada 2010-11 fue una época feliz para Marcelo Vieira. Aquel año el lateral zurdo gozó de la amistad de Pepe, el afecto de Cristiano Ronaldo, la complicidad de Di María y el respaldo del mánager José Mourinho. Jugó casi todos los partidos y participó en el contragolpe que dio la Copa del Rey al Madrid en la celebrada final de Mestalla. Todo le fue bien hasta el día en que se negó a que lo representase Jorge Mendes, agente de Pepe, Di María, Cristiano y Mourinho. Entonces el brasileño supo que todo había sido una ilusión. Un gran cortejo coordinado cuya frustración sólo le acarrearía dificultades. Desde el verano de 2011 ha visto a quienes creyó sus amigos hacerle el vacío y a Mourinho contratar a Coentrão para ocupar su puesto. El técnico lleva año y medio reservando los mejores partidos para su fichaje. El plan era que Coentrão jugara hoy contra el Barça. Pero su expulsión en Valencia abrió una incógnita innecesaria. Un problema de mala gestión".



Y sigue: "Según fuentes del club, los médicos informaron a Mourinho de que tenía unos seis kilos de sobrepeso y que la causa no se podía atribuir a Marcelo. Dijeron que había cuidado su dieta pero que, debido a su especial metabolismo, tenía tendencia a engordar hasta tres veces más que otros jugadores en situación de sedentarismo. Los compañeros le vieron gordito, sufriente en aquellos primeros entrenamientos. Todos, jugadores y médicos, se llevaron una sorpresa cuando descubrieron que Mourinho le incluía en la alineación del partido de ida contra el Valencia. El resultado fue el que todos previeron: Marcelo quedó en evidencia ante la hinchada y la prensa. Mourinho lo señaló sustituyéndole en el descanso, no le convocó para la vuelta de la Copa, y no volvió a concederle ni un minuto en los otros dos partidos disputados desde entonces".

Ante sucesos como éste parece claro que Mourinho no lo puede hacer mejor si su objetivo final es desestabilizar su propio vestuario.



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