El campeón perdona la vida a un Madrid pobre de ideas (1-1)

El campeón perdona la vida a un Madrid pobre de ideas (1-1)

| 2013-01-30

| Administrador

El partido ha empezado eléctrico, con una incursión de Cristiano Ronaldo que Piqué aborta con falta al borde del área y tarjeta amarilla. Clos Gómez no ha tenido la misma decisión para castigar de la misma manera a jugadores del Real Madrid, especialmente Arbeloa y Xabi Alonso, por sus ya habituales entradas con mala fe cuando tienen delante al Barça. Tampoco se atrevió Clos Gómez con Mourinho, que a dos metros le protestó alguna de sus decisiones con los brazos extendidos. Por eso mismo se expulsa a 19 de los 20 entrenadores de Primera División. A todos menos a uno, el que más se queja.

El Bernabéu era una olla a presión animando a los suyos: "Puta Barça, puta Catalunya", "ser del Barça es ser un subnormal", "Messi, muérete" o "polaco el que no bote". Y tan animados estaban los blancos que Arbeloa se crecía y agarraba, pateaba y pisaba a Alves delante del árbitro sin ver tarjeta. Y así ha sido todo el partido.



El encuentro ha respondido a lo que se esperaba de él. Conocida la estrategia de Mourinho, para quien un empate a cero en la ida de una eliminatoria es un extraordinario resultado, se intuía que el Madrid saliera a no encajar un gol a la espera de conseguirlo al contragolpe en el Camp Nou. Y el Barça, que no sorprende a nadie, a lo suyo: tocar y tocar, escondiendo el balón a los madridistas, que preferían esperar agazapados persiguiendo sombras en su campo en lugar de salir a buscar el balón con decisión.

Y Clos Gómez seguía haciendo de las suyas. Arbeloa agarraba de la camiseta a Busquets y no se enteró. Luego Callejón le atizaba a Iniesta y ni hablar de tarjetas. Una nueva agresión de Callejón a Busquets quedaba sin castigo y una mano de Khedira sin tarjeta. Así jugaba el Madrid



En el minuto 27 Messi recibe un claro empujón de Essien, cuando se disponía a internarse en el área, que el árbitro no quiere ver.  Poco después hubo penalti claro de Varane sobre Cesc cuando éste se disponía a fusilar el gol. Más tarde Arbeloa zurra a Alves con un patadón y acude presto Xabi Alonso a rematar al brasileño en el suelo con un pisotón. Nada.  Parecía una merienda de blaugranas con el consentimiento arbitral.

La única solución para evitarse contratiempos físicos era esconderle la pelota al Real Madrid. Y a eso se ha dedicado el Barcelona en la segunda mitad, a poner en práctica el famoso tiki taka, que no es una estrategia infalible. Se puede neutralizar robándole la pelota. Pero para eso hay que saber, y en el Madrid se ha visto esta noche mucho desconocimiento táctico.



En el minuto 20 ha llegado el poste de Xavi en el lanzamiento de un golpe franco. Y tres minutos después Xavi se queda solo, con la portería a su disposición y Varane saca la pelota de debajo de los palos milagrosdamente. La pegada del Madrid le permitía llegar con cierta facilidad a las proximidades de Pinto, pero éste cumplió con su cometido a la perfección. El Barcelona, en cambio, llegaba menos, pero con más claridad.

El Madrid lo intentaba también al contragolpe, pero en el minuto 50 el Barça hace justicia a lo que se estaba viendo en el campo. Una asistencia magistral de Leo Messi permite a Cesc plantarse solo ante Diego López y fusilar el 0-1. Un gol legal como la copa de un pino, porque Carvalho no se enteró de la jugada y deshizo el fuera de juego reclamado por sus compañeros con su presencia. Ese es uno de los grandes problemas tácticos del Real Madrid: sus jugadores están más pendientes de protestarlo todo, con razón o sin ella, que de jugar a fútbol. La culpa la debe tener el espejo en donde se miran.



Con el 0-1 ha aumentado la agrersividad del Madrid y sus malos modos: pisotones, agarrones, patadones... Incluso Arbeloa y Xabi Alonso se permitieron tocarle la cara a Messi delante del árbitro. Debió hacerles ilusión tener tan cerca al mejor futbolista de la historia y no se pudieron reprimir. Feo gesto de dos tipos que sacan lo peor de sus instintos cuando tienen al Barça delante empleándose con mala fe y con intención de hacer daño.

A apenas quince minutos del final, el Madrid llevaba cometidas 13 faltas oficiales por una del Barça. Al final, 19 faltas del Real Madrid, 5 del Barça. Curiosamente, los dos equipos se llevaron las mismas tarjetas: tres.  En el último minuto Xabi Alonso, que hacía rato que debía haber sido expulsado, vio tarjeta amarilla por una agresión escandalosa a Messi. Puyol también la vio por protestar una decisión arbitral. Estas cosas pasan cuando está el Madrid delante. El Madrid se empleaba con furia y coraje, pero sin orden ni concierto. con un Cristiano Ronaldo tirado en la vanguardia y pasándolo fatal, porque no tuvo ocasión de lucirse en el gran escaparate del clásico español. En cambio Messi, aunque intervino menos, fue más decisivo en su equipo y sirvió a Cesc el gol blaugrana con una asistencia enorme.

A nueve minutos del final llegó el tanto de Varane que establecía el empate en el marcador. El 1-1 es un excelente resultado para el Barcelona.Sabe a poco teniendo en cuenta la cantidad de oportunidades que generaron los jugadores barcelonistas, pero obliga al Real Madrid a ganar en el Camp Nou porque el cero a cero clasifica al Barça.

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