Modric y Callejón animan la noche en el Bernabéu (4-1)

Modric y Callejón animan la noche en el Bernabéu (4-1)

| 2012-12-05

| Administrador

El Madrid encaró el encuentro como debe: Sin la apatía de las citas que no reportan nada en lo deportivo pero sí en lo ilustrativo. Quedar bien ante el público del Bernabéu es tan importante como lo era el terminar de forma correcta una fase de grupos todo lo accidentada que prometía el sorteo inicial de la Champions. Sólo la derrota en Dortmund figura, por el momento, en el historial de este año de un equipo que quiere (y cada vez más, se aferra por necesidad) a Décima como salvación triunfal de la temporada.

El Ajax no varió el discurso del partido de Ámsterdam, ni tampoco el presentado año tras año en Europa. Los holandeses son tan respetuosos por el juego de pizarra, la filosofía madre impuesta por sus ancestros y el gusto por lo estético que se olvidan de que el éxito exige mala leche además de aptitudes. Sigue siendo éste un equipo que juega bien al fútbol pero que apenas crea problemas a sus rivales en cuanto encuentra oponentes de verdadera enjundia.



Dicho esto, el juego de combinación 'Orange' tampoco anduvo demasiado inspirado durante el primer tiempo. Las posesiones del Ajax, estériles, ni fueron precisamente largas ni tampoco generaron peligro en contra del Madrid. Por contra, el sistema defensivo del conjunto holandés resultó insuficiente para cortar las acometidas rápidas encabezadas por un Luka Modric que salió en su versión 'Boss'. Es, hasta el momento, el único peligro que entraña el croata a ojos del espectador: De él se puede esperar un choque sin personalidad o un encuentro con su sello. De sus botas salieron los dos pases magistrales que dieron lugar a los dos tantos del primer acto: Uno dejó sólo a Benzema, que controló en área pequeña delante de Vermeer y cedió a Cristiano para que éste fusilara a puerta semivacía, con los dos centrales del Ajax intentando hacer de muro. El otro, mucho más bonito y obra de Callejón, que sólo con su primer control marcó medio tanto y con su disparo cruzado hizo el resto, ajustando el esférico al palo izquierdo.

Pasados los veinte minutos de juego Fábio Coentrao, que en el 10' había mandado un balón al poste, tuvo que marcharse a la caseta por lesión y fue sustituido por Pepe, dejando a uno de los tres "niños" escogidos por Mourinho para el partido sin opciones de participar. El lateral luso, además, vuelve a caer lastimado en muy poco tiempo y deja al técnico de nuevo un papelón de cara a tapar esa posición en los próximos partidos. Su ausencia no evitó que Cristiano siguiera dando latigazos a la zaga visitante y que cada ataque merengue entrañara peligro. Modric la tuvo con una volea justo antes del descanso y el público sacó el bocadillo con una sonrisa en la boca tres días después de la redención en el derbi.



Parecía que el 'show' continuaría sin interrupciones después del intermedio, porque Kaká, que hasta entonces había estado más errático que inspirado, se sacó uno de sus formidables disparos colocados desde la frontal nada más comenzar el segundo acto. Esos, todavía funcionan. Sin embargo, el tanto fue el preludio de una función de mal gusto. El Madrid se desenchufó por completo y pasó de la carrera al trote y de la presión a la vigilancia, permitiendo al Ajax estirarse. Fruto de esa bajdada de brazos llegó el gol de Boerrigter tras una pérdida de Pepe en zona caliente y una salida a destiempo de Adán. El holandés sólo tuvo que disparar a puerta, similar a Cristiano en el primer tanto. 

El gol hizo al Ajax venirse arriba y al Madrid achicar más, en medio de algunos minutos de desconcierto y "caraja" que bien pudieron costar el segundo tanto. Mourinho decidió que era momento entonces para meter ilusión en el pasto y debutaron José Rodríguez y Morata en Champions. Bastante bien los dos, sobre todo el segundo, que sirvió en bandeja el cuarto a Callejón después de una gran maniobra por la banda derecha. 



Aún pudo hacer algún gol el joven delantero, coreado una noche más por la grada del Bernabéu, pero en la más clara para él se dejó el balón atrás y acabó pisando sin querer a Vermeer. Hay futuro, no obstante. El mismo que ya divisa el Madrid en esta Champions, a la que ya sólo le queda la emoción de las eliminatorias. Ocho partidos para alcanzar la meta y salvar el curso.

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