Casillas ya le da órdenes a Mourinho

Casillas ya le da órdenes a Mourinho

| 2012-12-14

| Administrador

Ya no se quieren. Según Marca el vestuario del Real Madrid es un polvorín, una bomba de relojería a punto de estallar. Los jugadores se han cansado de que su jefe no encuentre otra forma de hacerse respetar que a base de palos y lo que empezó siendo una cosa de cuatro, se ha generalizado. El vestuario cuestiona a su entrenador, no entiende sus decisiones y duda de la efectividad de unos métodos que están supeditados a la calidad individual de los futbolistas. Cuando el Real Madrid gana, gana Mourinho, saca pecho, se cuelga todas las medallas y echa mano de su palmarés particular. Cuando llegan las derrotas, la culpa siempre es de los demás. Y los demás han dicho "¡Basta!". Tras las derrota del Real Madrid en el Benito Villamarin, Casillas, amparado en los galones que se ha ganado en mil batallas, se atrevió a desafiarle: "¡Yo en público me muerdo la lengua por el bien de la institución! ¡Haga usted lo mismo! ¡Y si tiene algo que decirle a alguien, dígalo a la cara!".

El vestuario blanco está harto de que Mourinho utilice el dedo, además de para agredir, para señalar y dirigir las miradas del entorno a los responsables de las derrotas. Por ese trance ha pasado Khedira, un jugador del que Mourinho presume por una supuesta "clase" que se le atribuye, Sergio Ramos, el propio Casillas, Özill, Higuaín, Kaka y ahora Di María y Benzema. Los profesionales de verdad, los campeones del mundo, los campeones de Europa, los que lo han ganado todo con el Real Madrid, no están dispuestos a seguir sufriendo humillaciones y ver cómo el jefe que debe conducirles a la victoria utiliza a un chavalito, Varane, que no ha ganado a nadie, para ponerle como ejemplo de profesionalidad por delante de los demás. Ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de quienes partido a partido se dejan la vida en la defensa de los colores del Real Madrid.



La referencia al tenista Stepanek, que a sus 34 años encaró tres partidos seguidos en la final de la Copa Davis, ha hecho mucho daño en ese vestuario. Los jugadores están hartos de que el entrenador no se atreva a hablarles a ellos a la cara y prefiera hacer sus denuncias ante los micrófonos para ponerles a caldo ante su afición mientras él se saca de encima todas las responsabilidades de los malos resultados. No le van a consentir más desplantes. Cuanto más tira de la cuerda Mourinho, más poder va cediendo a unos jugadores que le consienten cada vez menos salidas de tono. Y lo que le dijo Casillas a su entrenador ("si tiene algo que decir a alguien, dígaselo a la cara") no era una súplica, era una orden. Y así lo entendió Mourinho, que está demostrando que el Real Madrid le viene muy grande. Este tercer año le está sobrando absolutamente.

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