¿A que no le caen cinco partidos de suspensión a Ramos?

¿A que no le caen cinco partidos de suspensión a Ramos?

| 2013-01-09

| Administrador

 "Se dirigió a mi persona en los siguientes términos: "Eres un sinvergüenza", repitiéndome esta frase tres veces, y "llevas todo el puto día jodiéndonos", repitiendo esta misma frase dos veces. Posteriormente y cuando llegó a la altura de los banquillos se dirigió a un árbitro asistente en los siguientes términos: "Siempre igual, qué sinvergüenzas sois", repitiendo esta frase dos veces". Así reflejó el colegiado Ayza Gámez el impresentable comportamiento de Sergio Ramos durante el partido que ayer enfrentó al Real Madrid y el Celta.

Joan Tubau



 

El "angelito" Ramos, que ostenta el dudoso honor de ser el jugador que más veces ha sido expulsado en la historia del Real Madrid (quince) volvió a dar una lección de antideportividad. Es de suponer que su actitud agradaría a Mourinho, pero sonroja al fútbol español, que espera de un futbolista de su calidad otro tipo de comportamiento y espera también de su experiencia que no tenga que pedir luego perdón por sus salidas de tono, como ha tenido que hacer utilizando twitter ("Lamento el incidente con el árbitro, son momentos de tensión producidos por mi expulsión. Decimos cosas que después nos arrepentimos"). Un campeón del mundo y de Europa debería saber lo que pouede y no puede decirle a un árbitro. Y si no lo sabe, no merece figurar entre los elegidos para el once ideal del año, porque conocer las obligaciones de un futbolista es el primer mandamiento que hay que exigir a un profesional que pretende figurar en la elite.



Y es que, además, para acabarlo de arreglar, Sergio Ramos manifestó al final del partido que "no sé si la tarjeta es premeditada. Con este árbitro no tengo buen feeling", expresiones merecedoras de otro castigo añadido, como ha sucedido con otros futbolistas (por ejemplo Piqué), que se manifestaron en términos similares. Lo normal, si el fútbol español no funcionara como una república bananera al servicio de los intereses del Real Madrid, es que al chico indisciplinado, incontralable y reincididente, le cayeran cinco partidos. Pero no se atreverán. Igual se enfada Mourinho, y eso hay que evitarlo. Por tanto, hay que esperar un suave toque de atención con un castigo mínimo para cubrir las apariencias y nada más.

El comité, a pesar de la reincidencia manifiesta de Ramos en comportamientos antideportivos, dejará el asunto en falta leve, le impondrá tres partidos y se olvidará de aplicar justicia en base a lo que dicta el artículo 94 del reglamento de la Feeración Española: “Insultar, ofender o dirigirse en términos o actitudes injuriosas al árbitro principal, asistentes, cuarto árbitro, directivos o autoridades deportivas, salvo que constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos”. ¿Doce partidos? ¡Ni hablar!



Eso es el villarato.

 



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