2017-08-31 12:08 Prensa Merengue Por: Fede Peris

Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos: No son casualidades, son maleducados

El complejo de inferioridad de la Caverna respecto al Barcelona ha puesto en marcha a través de Tomás Roncero una nueva campaña victimista contra los árbitros.



Con el inicio de la Liga han empezado los primeros llantos de la Caverna y sus profesionales de la intoxicación y distracción. El Real Madrid ganará este año todos los títulos en juego. Así lo ha decidido su prensa fiel, la que siempre vende el oso antes de cazarlo, y quizá por eso ha escocido mucho que en la segunda jornada el Barça que ni sabe fichar ni sabe vender, que todo lo hace mal y que es un nido de avispas, le saque ya dos puntos al invencible Real Madrid que ha tropezado a las primeras de cambio después de ganar dos títulos menores. 

Tomás Roncero, uno de los abanderados del madridismo mediático más radical, ha empezado la campaña de lagrimeo del segundón intentando esparcir la sombra de la duda sobre los árbitros recurriendo una vez más al victimismo de los perdedores que buscan excusas para justificar sus miserias. Roncero lanza la bomba hablando de "casualidades" en las expulsiones de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos a las primeras de cambio, como si esas expulsiones obedecieran a una campaña orquestada para desacarrilar al Real Madrid. "Acaba de empezar la temporada y solo han echado a Cristiano Ronaldo, ¡qué casualidad! A los dos machos alfa del Real Madrid y las dos segundas amarillas injustas, que lo reconoce todo el mundo. Es mucha casualidad que pase esto”. Así se expresó Tomás Roncero en El Chiringuito.



Pero no se trata de casualidades. Sucede que con tanta crónica justificativa, tanto Sergio Ramos como Cristiano Ronaldo se han acostumbrado a hacer del juego del fútbol su propia ley de la selva en la que tienen licencia para hacer lo que les venga en gana. Como nadie les corrige su actitud y como se sienten protegidos por su prensa pelotera, tanto Sergio Ramos como Cristiano Ronaldo están convencidos de que empujar al árbitro no es motivo ni de falta, y agredir a los rivales tampoco merece castigo alguno. El hecho de que Sergio Ramos lleve acumuladas 23 expulsiones a lo largo de su carrera y pueda ser ya considerado como el futbolista más sucio de la historia de la Liga no es una casualidad, sino el reflejo de su comportamiento sobre los terrenos de juego y de su concepto de la educación deportiva.

Su prensa podrá reirle las gracias, pero los árbitros no pueden consentir que estos jugadores vayan por la vida convencidos de que tienen licencia para todo por el mero hecho de defender el escudo del club más protegido del fútbol español a lo largo de toda la historia (el que tiene más penaltis a favor y menos en contra, como dato puntual). 

Llama la atención la manga ancha que la prensa madridista tiene para los suyos, a quienes se lo justifican todo, y la facilidad que muestra para ver agresiones, tarjetas y expulsiones en el Barcelona. Es el resultado del complejo de inferioridad que se ha instalado en la prensa madridista en el presente siglo XXI, el siglo del Barça. 








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