2017-01-26 10:01 Opinión Por: Administrador

Zidane y la Caverna se comen su triplete... y el doblete



Fede Peris El problema de ir por la vida cargado de prepotencia es que cuando llega la caída el batacazo es enorme. En el Real Madrid no llevan nada bien eso de que el FC Barcelona haya logrado dos tripletes en los últimos años mientras en el club blanco no sepan todavía lo que es a lo largo de sus 115 años de historia. Durante meses, la Caverna palmera de Florentino Pérez ha estado considerando como "triplete" los títulos de la Champions League, Supercopa de Europa y Mundialito de Clubs. Es decir que le dan el mismo valor a ganar un partido ante el Sevilla o dos ante el Nacional de Colombia y el Yakashima japonés que a conquistar LaLiga, la competición doméstica más importante del mundo. Y, conscientes del ridículo, apostaron por el triplete de verdad: Liga, Copa y Champions League. Incluso contagiaron a Zidane, que se atrevió a decir públicamente hace apenas 15 días que el objetivo del Real Madrid era el triplete.

El ciclo del Real Madrid que no arranca

La soberbia les ha traicionado. Se entienden las prisas por los dos tripletes recientes del Barça (uno de ellos fue sextete y el otro quinteto). Y eso no lo han sabido dirigir. El sueño se ha roto y la cruda realidad le devuelve al Real Madrid a su verdadera situación de segundón. El Barça le ha comido el terreno acumulando títulos en los últimos años. De hecho, el Real Madrid tampoco podrá aspirar al doblete. Sólo ha ganado cuatro a lo largo de sus 115 años de historia. Y el último fue hace casi 30 años. También en eso el Barça supera ampliamente al Real Madrid, ya que ha logrado en nueve ocasiones repetir triunfo en Liga y Copa a lo largo de la historia. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. El Barcelona, con Guardiola y ahora con Luis Enrique, ha dejado huella en la historia del fútbol a base de juego y títulos continuados (Luis Enrique ha ganado 8 de 10 posibles). Y aunque el aparato de propaganda que tiene montado Florentino Pérez en Madrid se haya encargado de echarle agua al vino de los éxitos barcelonistas profetizando el fin de ciclo culé, lo cierto es que los hechos ahí quedan. Ni siquiera la Felizidane parece capaz de asentar la superioridad del Real Madrid. Una superioridad que no se gana con títulos esporádicos logrados sin enfrentarse a nadie o con ayuda arbitral sino con épocas plagadas de éxitos. Y ese no es el caso del Real Madrid.  



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