2016-10-11 16:10 Opinión Por: Administrador

Ahora va a resultar que Piqué es un angelito: que no se lo piense y se vaya de una vez



Carlos Muñiz Se puede entender que se haya podido sacar de quicio el tema del corte de mangas de Gerard Piqué en su camiseta de España, pero de ahí a tener que pedirle perdón y a transformar a un profesional de la provocación en la inocente víctima de una campaña urdida contra él va un abismo. Piqué está recogiendo el fruto de su siembra. Sembró vientos y ahora recoge tempestades. Es cierto que muchos le están esperando. Se lo ha ganado a pulso. Lo que no es de recibo es que Piqué se dedique al juego de lanzar chinitas sobre los demás y cuando le rebotan se enfade y diga que a eso no quiere jugar. El juego lo ha inventado él y ahora debe atenerse a las consecuencias. ¿Por qué será que Carles Puyol, su amigo y ex compañero  ya retirado, se ha ganado el respeto y el aprecio de todas las aficiones, incluida la del Real Madrid? ¿Por qué será que toda España silba a Piqué? ¿Son tan tontos que obedecen como borregos las consignas de los líderes de opinión? Algo habrá hecho él. Aunque no lo parezca. Hasta los medios madrileños se han bajado los pantalones para pedirle perdón cuando siguen pendientes las disculpas que no llegan por llamar a Arbola "cono", por mentar a Kevin Roldán en una fiesta que no era la suya, por lo de "españolitos, vamos a ganar la Copa de vuestro rey" o lo de "vamos a dar la vuelta al campo para que nos vean los de Madrid y se jodan". Cuando se valoran los silbidos al Rey y al himno de España como algo natural porque "existe la libertad de expresión", hay que apechugar y aceptar la libertad de expresión en los demás para que te silben por tus simpatías independentistas, por una peineta mal disimulada o simplemente por un corte de mangas. Con Piqué llueve sobre mojado y es hasta comprensible que algo que ha podido ser accidental, como el recorte de las mangas, adquiera trascendencia porque él mismo ha dado pie a pensar mal de sus actos y sus palabras. Piqué es muy libre de hacer lo que le plazca, incluso de poner cara de niño triste víctima de una injusticia. Lo que no es de recibo es la actitud de determinados medios madrileños rindiéndose a sus pies y pidiéndole perdón. ¿Perdón por qué? Lo que habría que decirle, y alto y fuerte, es que si ha perdido la ilusión de jugar con España, que no se lo piense más y se vaya de una vez. No hace falta esperar al Mundial de Rusia. Nos podremos pasar sin él.   



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