Jueves, 19 enero, 2017

Buffon tiene en Italia el respeto que le niegan en España a Casillas y Ramos
Buffon tiene en Italia el respeto que le niegan en España a Casillas y Ramos

Buffon tiene en Italia el respeto que le niegan en España a Casillas y Ramos

Carlos Muñiz

Uno siente vergüenza ajena cuando ve a Iker Casillas huir de España como si se tratara de un delincuente. La misma vergüenza que dan los que siguen interesados en buscarle las cosquillas a Sergio Ramos. Tanta vergüenza como produce comprobar cómo paga Italia a sus leyendas, cómo se asumió el garrafal error de Gianluigi Buffon y cómo han reaccionado los medios italianos. No le han crucificado, no le han pedido que se vaya de Italia, no han aprovechado para ajusticiarle. Sencillamente porque lo que ha hecho hasta los 38 años Buffon no puede quedar manchado por una jugada desgraciada. Y en los medios no han repetido una y otra vez esa jugada. Sucedió y punto. No es necesario tratar de convencer a nadie de que Buffon está acabado a pesar de que sus mejores días ya pasaron.

Aquí somos más chulos que nadie. al mejor portero de todos los tiempos, el más laureado, el más brillante, el más campeón, tiene que huir de España con el rabo entre las piernas porque alguien, algunos, han decidido que llegó la hora de ajustar cuentas después de años y años de laboriosa campaña tratando de distorsionar la realidad para dejarle siempre en mal lugar repitiendo sus errores y obviando sus fallos. Lo mismo sucede con Sergio Ramos. Sí, sí. El mismo que le dio al Real Madrid La Décima y La Undécima. Le están esperando para despellejarlo vivo. “Que disfruten ahora que pueden, que ya les tocará callar como suele pasar”, ha dicho Sergio Ramos. Que no lo dude, están disfrutando de lo lindo. A diferencia de lo que sucede con Buffon, aquí lo que cuenta es el error… según quien lo cometa. Si es Sergio Ramos, cualquier error -y es discutible que el penalti de Turín fuera un error- permite borrar de un plumazo todo lo que de bueno le ha dado al Real Madrid y a España este hombre.

Es lo mismo de Buffon e Italia, pero al revés. En este caso no hay gol en el minuto 93 de una final que valga para tapar un fallo. Y eso no se hace con quien se ha dejado y se deja la piel por el Real Madrid y por la selección española. La envidia es muy mala y en España vamos sobrados de desagradecidos. ¿Y todo eso por qué? Pregúntenle a Mourinho.

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