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¿Por qué Cruyff no puede ser presidente de honor del Barça?

La relación de amor y odio que Johan Cruyff mantiene con el FC Barcelona no le permite ser presidente de honor ni ostentar ninguna representatividad del club blaugrana. Nada que ver con la identificación que otros mitos como Franz Benckenbauer o Bobby Charlton conservan con el Bayern de Múnich o el Manchester United. Oscuros intereses le obligan a intoxicar periódicamente el ambiente blaugrana, algo que le inhabilita a perpetuidad para representar al Barça en nada. La última muestra, sus ataques al club desde Kuala Lumpur echando agua a la alegría del barcelonismo por el triunfo en el clásico y el vuelco en la clasificación.

viernes, 28 de marzo de 2014

Pedro Riaño

Johan Cruyff, nombrado por su amigo Joan Laporta presidente de honor del FC Barcelona -una distinción que no contemplan los estatutos- y dimitido del cargo por propia voluntad porque Sandro Rosell no se avenía a pagarle a su fundación lo acordado por Laporta con el dinero de los socios, ha vuelto a arremeter contra el FC Barcelona de manera inoportuna, como casi siempre. Unas horas después del triunfo del FC Barcelona en el clásico del Bernabéu, apareció en Kuala Lumpur, en donde se encontraba para disfrutar de un "pesebre", echando pestes contra el FC Barcelona ante la atónita audiencia extranjera que no entendia nada.

Nadie comprendía que alguien que es famoso por su identificación con el Barça pueda herir de una forma tan ruin el amor propio del club. Un tipo que dice ser barcelonista no se perderia por nada del mundo el partido del Bernabéu en el que el Barça se jugaba la vida en la competición liguera. Él sí. Porque le importa bien poco lo que pase en el campo. No necesita verlo para argumentar un discurso lanzando improperios contra todo lo que se hace en el club. No lo vio. Como tampoco vio años atrás otro clásico que se disputó en Barcelona en día de elecciones presidenciales. Partió por la mañana de su casa de Amsterdam para votar contra Núñez y, en cuanto lo hizo, regresó volando a su casa holandesa, a pesar de que tras el cierre de las urnas se disputaba un clásico en el Camp Nou.

A Cruyff el Barça le importa bien poco. Sólo le importa él, él y él. Va por la vida presumiendo de símbolo del FC Barcelona, tanto como de su otro club, el Ajax, al que traicionó fichando por el Real Madrid holandés, el Feyenord, en su época de jugador por una discusión con un directivo. El amor a unos colores no tiene sentido para alguien que sólo ama el color del dinero. Así hay que entender que afirmara abiertamente hace unos meses, antes del duelo FC Barcelona - Ajax, en la fase de grupos de la presente edición de la Champions League, que "en un Barça-Ajax, yo voy con el Ajax".

Así es Johan Cruyff, un tipo que es incapaz de disfrutar con el Barça si los que mandan y tienen la llave de la caja fuerte no son sus amigos. Por eso participa de ese "cuanto peor, mejor" en el club y le sientan a cuerno quemado los éxitos de la actual directiva, porque cuanto más gane el Barça más lejos estarán sus amigos de recuperar el poder para administrar el club a su gusto.

En plena celebración del 3-4 en el Bernabéu apareció "El Maestro" desde Kuala Lumpur, negando haber visto un partido que fue emitido para todos los paises de los cinco continentes -también se vio en Malasia-, asi no tenía que tocar un tema negativo, la victoria del Barça. Pero aún así, tenía la artillería preparada para intoxicar, desestabilizar y generar mal ambiente en el FC Barcelona:  "En el Barça y en todo gran equipo el jefe tiene que ser el técnico. Por eso Pep se fue del Barça, porque la directiva se metía, vendiendo jugadores. Y el problema del Barça es Neymar. Es un gran futbolista, esto es indiscutible, pero no se puede fichar a un chico de 21 años y que cobre más que jugadores que lo han ganado todo. Además, tú ya tienes al mejor jugador del mundo y con 21 años nadie es Dios. Esto es imposible en fútbol. Con 26 años sí, pero nunca con 21. Es una lástima, porque Neymar es un gran jugador, pero puede estropearse".

Cruyff considera que Neymar es un problema porque cree que Messi es como él, que jamás admitió a su lado un jugador que pudiera hacerle sombra. Por eso él, que en su época de jugador era el que mandaba, más que el entrenador y el presidente,  fulminó a Sotil y prefirió rodearse de compañerps de nivel B que fueran dependientes de él y que no se le subieran a las barbas, aunque eso significara que el Barça se tirara cuatro años en blanco a pesar de contar con el futbolista mejor pagado del mundo con mucha diferencia sobre el resto.

Pero Cruyff, que no se entera de nada, porque habla de oídas, aún no sabe que Messi no sólo pidió el fichaje de Neymar sino que incluso el brasileño es uno de sus mejores amigos amigos. Donde él ve tensión, sólo existe buen rollo. Hace unos meses Cruyff proponía vender a Messi porque el Barça ya tenía a Neymar. Ahora resulta que Neymar es un problema. Dice que con 21 años nadie es Dios en el fútbol. El lo fue a esa edad en el Ajax, Maradona lo fue a esa edad en el Barcelona y Messi ya lo era en el Barcelona a los 18 años.

Son opiniones interesadas que sólo pretenden hacer daño, erosionar, erosionar y erosionar. A ver si Bartomeu, como Rosell, se cansa de aguantarle y deja el camino libre a sus amigos para que su fundación pueda seguir colaborando y disfrutando del Barça. Dice que Guardiola se fue porque la directiva se metía. Su versión no coincide con la del propio interesado, que sostiene que se fue porque "me siento vacio y no me veo capaz de motivar a estos jugadores". Sería bueno que los dos amigos se pusieran de acuerdo antes de lanzar sus respectivas versiones. En cualquier caso, Cruyff no es nadie para airear algo de lo que sólo puede hablar el propio interesado, que no es él.

Y resulta sumamente cómico que Johan Cruyff acuse a la directiva de "meterse" vendiendo jugadores. Seguramente, él preferiría una directiva permisiva como la que le aceptó a él colocar a dos yernos y un hijo en el Barça sin reunir los requisitos mínimos. Quizá por eso su amigo Joan Laporta, años después, siguió su doctrina colocando también él en el club a cuñados, primas y hasta novias. Hay muchas cosas que unen a Cruyff y Laporta. Esta es una.

Y en el tema de los fichajes, que se quede tranquilo. Digan lo que digan los demás, incluido él, el barcelonismo es feliz con Neymar. Más feliz de lo que lo fue con sus fichajes (Kodro, Prosinecki, Escaich, Eskurza, Jose Mari, Romerito) o con los fichajes de sus amigos Txiki y Pep (Ibrahimovic, Chrygrynski, Martin Cáceres o Hleb) o del rendimiento que ofrecieron Keirrison y Henrique. 23 millones por dos brasileños que no llegaron a debutar en el Barça porque Guardiola consideró que lo que Txiki le traía no era digno del primer equipo blaugrana.

Si los profesionales traen a estos típos...¡que fichen los directivos! Sin embargo, los directivos sólo están para hacer caso de lo que dicen los que saben, los mismos que un dia piden a Ibrahimovic por 70 millones y doce meses después exigen que lo echen del Barça por 25. Los mismos que rechazaban fichar a Ronaldinho y por su precio proponían contratar a Albelda, Angulo y Aimar.

A Johan Cruyff se le entiende todo. No habla como barcelonista. Habla como alguien que quiere echar a los que están en el club para ponerse él y los suyos. Cuanto más cerca de la caja fuerte mejor. Por eso no puede ser presidente de honor ni nada que tenga que ver con el FC Barcelona.

 
 
 
 
 
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