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La jugada sucia de la mano franquista en el Caso Di Stéfano

Corría el año 1953, en un país en plena dictadura franquista, y el Barcelona, liderado por Laszli Kubala, estaba viviendo una época esplendorosa. Era el equipo conocido como 'El Barça de les 5 Copes'. Una enfermedad del húngaro hizo que el club le buscara un substituto, un tal Alfredo Di Stéfano y, aunque Kubala se recuperó antes de tiempo, el Barcelona lo fichó. Los dos formaban una pareja letal, pero la dictadura franquista hizo todo lo que estuvo a su alcance para llevarse al argentino al equipo de la capital, que se acabaría convirtiendo en el gran líder de aquel Madrid que ganaría 5 Copas de Europa de forma consecutiva. Una jugada sucia que, sin duda, cambió la historia del fútbol español

jueves, 10 de julio de 2014

El régimen franquista no podía consentir que los dos mejores jugadores del momento, Di Stéfano y Kubala, jugaran juntos en el Barcelona y activó toda su maquinaria para que acabara siendo jugador del Real Madrid, aunque ya había fichado por el equipo azulgrana

@Jordi_Calls

El junio de 1950 marcaría un punto de inflexión en la historia del Barcelona y es que, gracias a las gestiones de Josep Samitier, el club incorporó en su plantilla a Laszli Kubala, uno de los grandes artífices de los años de éxitos que vendrían. No pudo debutar con la camiseta azulgrana hasta la siguiente temporada, pero lo hizo de forma magistral ya que condujo al equipo a realizar uno de los mejores ejercicios de su historia. Aquella temporada 1951-1952 el Barça ganó la liga, la Copa, la Copa Latina, la Copa Eva Duarte (actualmente la Supercopa) i la Copa Martini. Ese conjunto conocido como “El Barça de les 5 Copes” hizo que el campo de Les Corts se quedara pequeño y es que el húngaro fue todo un fenómeno en la capital catalana.

Lamentablemente, durante el otoño de 1952 le diagnosticaron una tuberculosis, de la cual se recuperaría mucho más rápido de lo que los médicos pensaron. A pesar de ello, el club ya le había buscado un sustituto, un delantero argentino que aún no era muy conocido. El mismo Josep Samitier se fijó en él en marzo de 1952, cuando Di Stéfano disputó un encuentro contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu con su equipo de entonces, Millonarios de Bogotá, y como ya había hecho con Kubala, empezó a trabajar para ficharlo.

Sin embargo, el astro húngaro volvió a los terrenos de juego en febrero de 1953 y ayudó al Barcelona a revalidar el título de liga. Aquella temporada 1952-1953, el conjunto azulgrana también ganó la Copa, la Copa Eva Duarte i la Copa Martini pero no pudo volver a ganar cinco títulos porque la Federación Española decidió que la Copa Latina la jugara el Valencia.

El club llevaba dos años ganando muchos títulos i el número de socios incrementó de forma espectacular, se llegó a los 30.000, hecho que hizo pensar a los dirigentes del club azulgrana en construir un nuevo campo. Pero antes de avanzar este proyecto, el club fichó Alfredo Di Stefano, el argentino que Samitier tenía en cartera y que, a sus 26 años, estaba llamado a ser uno de los grandes del futbol europeo; de hecho, en aquel entonces ya era uno de los mejores del momento, pero le faltaba desembarcar en Europa ya que antes solo había jugado en la liga argentina y la liga colombiana. El fichaje causó mucha expectación y mucha ilusión a los aficionados culés y más, teniendo en cuenta que en el primer y único partido que jugó con el Barcelona, al lado de Kubala, realizó un partido magnifico y los azulgranas golearon al conjunto brasileño del Vasco de Gama por 6-2. Realmente formaban una pareja imparable y el argentino era el complemento perfecto para el húngaro para continuar con la época gloriosa del conjunto catalán.

El fichaje se trunca, la jugada más sucia de la historia del fútbol

Di Stefano y Kubala juntos Josep Samitier, el eterno capitán azulgrana (jugó 14 temporadas en el primer equipo) que había  pasado a ser el secretario técnico del club, llegó a un acuerdo con el jugador y el abogado catalán Ramon Trias  Fargas negoció con River Plate, que era el club que tenía  los derechos del jugador, y con Millonarios, que era el  equipo con el que jugaba el argentino. Con el jugador, el  conjunto azulgrana se puso de acuerdo en seguida, de  hecho, el 24 de julio de 1953, cuando ya había aterrado en  Barcelona y antes que empezaran los problemas, el  mismo Di Stéfano declaró en el diario Marca: “Yo quiero  jugar en el Barcelona, por eso he venido aquí”. Con el  club que tenía el transfer del jugador, River Plate, también  se llegó a un acuerdo en seguida pero con el Millonarios  de Bogotá las negociaciones no fueron por buen cauce y  aún más cuando el gobierno franquista se puso en medio.  A pesar de que el Barça pagó los derechos del jugador al  equipo de Buenos Aires, cometió un grave error: no aceptar  las pretensiones económicas del Millonarios (2 millones  de pesetas) y no prevenir a tiempo la reacción del régimen  franquista, claramente favorable a los intereses del Real Madrid. El hecho es que el presidente azulgrana, Enric Martí Carreto, recibió presiones y amenazas del régimen autoritario para que dejara fichar el argentino al equipo blanco. Carreto era un empresario catalán del textil, y teniendo en cuenta las circunstancias del régimen, tuvo que aceptar sus pretensiones para no tener “problemas mayores”.

La mano de Santiago Bernabéu, en aquel entonces presidente del Real Madrid y militar durante la guerra civil con el bando golpista, también fue muy importante ya que fue el encargado de viajar a Barcelona e intentar convencer a Di Stéfano para que fichara para el club blanco. Precisamente, y llegados a este punto, cabe destacar que en el libro Santiago Bernabéu, el presidente de Julián García Candau, hay testimonios personales de la época que reconocen abiertamente que “el régimen franquista no podía consentir que Di Stefano y Kubala jugaran juntos en el Barcelona”. Además, hay una carta de Ramon Trias Fargas, el abogado catalán que negoció con River Plate el traspaso del jugador, dirigida a Enric Martí Carreto, que demuestra claramente que si el presidente azulgrana actuó como actuó fue porque recibió serias amenazas: “Me consta ahora que si a lo largo de todo aquel asunto actuó Vd. como lo hizo fue únicamente con miras a la prosperidad del Club de Fútbol Barcelona y sin consideraciones que no fueran altruistas, al extremo que no vaciló en tomar decisiones que sabía habían de perjudicarle personalmente.”

Un régimen peculiar y oportunista

Aunque la FIFA daba la razón al Barcelona y el argentino ya se había incorporado al equipo catalán, la Federación Española, presionada por la dictadura franquista y por el Real Madrid, retuvo la ficha del jugador para que Di Stéfano no pudiera debutar oficialmente con el equipo catalán. Esta situación se mantuvo durante tres meses, hasta que la “Delegación Nacional de Educación Física y Deportes” dictó una sentencia en la que afirmaba que los clubes ya no podían fichar jugadores extranjeros. Con esta decisión el régimen pretendía que una vez acabada la cesión de Di Stéfano a Millonarios, el 14 de octubre del 1954, el club catalán no lo pudiera fichar. Más adelante desde la misma delegación, se echaron para atrás y afirmaron que la sentencia no afectaba al argentino. Pero la cosa no quedó aquí y es que el 15 de setiembre, la Federación Española, representada por Moscardó, un General militar franquista, decidió que el argentino jugaría dos temporadas con el Madrid y dos temporadas con el Barcelona. La salomónica decisión provocó que Enric Martí Carreto, presionado por la masa social que ya veía el jugador con la camiseta azulgrana, pero sobre todo presionado y amenazado por el régimen, dimitiera con toda su junta directiva y regalara al argentino al equipo blanco.

Aquel gobierno autoritario y antidemocrático no podía permitir que los mejores jugadores de futbol del momento jugasen en el club que representaba un pueblo y un sentimiento que llevaban años intentando eliminar. Se salieron con la suya i Carreto tuvo que ceder ante las amenazas de aquellos que para conseguir sus objetivos utilizaban los métodos que hicieran falta. Sin duda aquella jugada sucia tacada de sangre y de imposición cambió la historia del futbol.

¿Qué hubiera pasado si unas manos tacadas de imposición no se hubieran llevado Di Stéfano hacia la capital de España? Qué hubiera pasado si hubieran jugado juntos dos leyendas del futbol como Kubala y Di Stefano? Eso no lo sabremos nunca, pero lo que si podemos afirmar es que después de aquel “fichaje forzado”, el equipo blanco ganó las primeras cinco Copas de Europa de la historia de forma consecutiva claramente liderado por aquel jugador que hubiera tenido que vestir la camiseta azulgrana.

Realmente es muy triste que una dictadura fascista y autoritaria, aparte de destrozar un país durante más de 40 años, también pusiera su mano sucia y tacada de sangre en temas deportivos con el objetivo de pisar a los enemigos i hacer grande al equipo del régimen utilizando la amenaza y la coacción. Después de todo, ¿realmente creéis que las Cinco Copas de Europa que ganó el Real Madrid después de aquel episodio son legítimas?  

 
 
 
 
 
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