El ventrílocuo de Mourinho acierta por una vez
El segundo entrenador del Real Madrid, el mismo que se gana el sueldo recitando el discurso de su jefe cuando a éste le da por hacer dejación de funciones y le da pereza ejercer como entrenador de su equipo, sigue llorando y quejándose -fiel al guión de su jefe-, pero esta vez ha dicho una gran verdad.
miércoles, 25 de mayo de 2011
El ventrílocuo de Mourinho sigue llorando. No le queda a este Madrid otro recurso para contrarrestar la evidente rabia que da en la Casa Blanca ver al Barça en la final de Wembley. Es lo que quieren oír sus amigos, los Ultra Sur.
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"Estoy convencido que si hubieran ido las cosas normales hubiésemos llegado a la final de Champions y no se hubiese hablado del planteamiento del partido de ida", ha dicho el simpático caballero. Y tiene razón. Si el entrenador del Real Madrid -que no él, claro- hubiera planteado las semifinales de la Champions con la clara intención de superar al Barcelona en el terreno de juego, a lo mejor en este momento sería el equipo blanco quien estuviera en Wembley.
Pero como el Real Madrid no afrontó esa semifinal con "normalidad" y prefirió rendirse de antemano renunciando a jugarle de tú al Barça, admitiendo su inferioridad y fiándolo todo al llanto posterior, es el Barça quien está en Wembley. Cuando el ventrílocuo de Mourinho -conocido en Barcelona como "Monchito"- habla de anormalidades, debe referirse a la anormalidad de un Real Madrid que por primera vez en la historia asume de antemano su inferioridad ante el Barcelona planteando un partido en casa en busca del 0-0 y forzando a sus jugadores a ver la roja para luego tener argumentos para justificar la derrota. Lo nunca visto en el Real Madrid. en un Real Madrid que ha demostrado, con la Liga ya perdida, que tiene artillería de sobra para asustar a cualquiera. A cualquiera menos al Barcelona, parece ser.
Eso es lo que gusta ahora en Madrid. El 5-0 hizo tanto daño que Mourinho ya no se atreve a intentar demostrar sobre el césped la superioridad de su equipo. Es más fácil llorar y decir que siempre pierden con diez. Aunque, como en el caso del 5-0, Sergio Ramos fuera expulsado por tres agresiones consecutivas cuando el marcador ya reflejaba la manita. Pero en su política de embaucamiento, la estadística le sirve para lamentar que Ramos fue expulsado injustamente. Seguramente en el 5-0 el Madrid perdió por culpa del árbitro. El tema ya no hace gracia, da pena. Pero el ventrílocuo se ha aprendido el guión y no pierde la oportunidad de recitárselo a quien quiere escucharle.
Si el ventrílocuo se decide a ver el partido del sábado en lugar de conectarse al "Sálvame de Luxe" igual aprende una lección de Fergusson y descubre que al Barcelona se le puede plantar cara, con valentía, sin miedo y sin necesidad de encerrarse en el área, llorar, protestar y dar patadas. Y todo dentro de la normalidad.





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