Domingo, 11 diciembre, 2016

Ni Cristiano ni Messi. Di Stéfano y Kubala
Ni Cristiano ni Messi. Di Stéfano y Kubala

Ni Cristiano ni Messi. Di Stéfano y Kubala

Es posible que un día Cristiano Ronaldo o Messi puedan llegar a alcanzar los números que hicieron de Di Stéfano el futbolista más grande de la historia. Es posible. Pero a día de hoy no se da el caso. Ninguno de los dos le llega a la suela del zapato al gran Alfredo.

Del 40 al 53, época de franquismo puro y duro, el Real Madrid no ganó una sola liga. Y si luego se convirtió en dominador absoluto en España y en Europa no fue porque Franco metiera mano en el tema sino porque aterrizó en Madrid el gran Alfredo para llenar el Bernabéu y dotar al equipo de un estilo de juego que dejó en herencia cinco copas de Europa y un montón de ligas y cuya memoria aún perdura cincuenta años después.

Está de más, por tanto, intentar engañar a la gente comparando a Messi con Di Stéfano. De hecho, para mí resulta un sacrilegio comparar a Messi con Maradona, que no es Di Stéfano. Porque lo que tenía al lado Maradona no es lo mismo que lo que tiene Messi. Maradona, solito, hizo al Nápoles campeón de la UEFA, algo que teniendo en cuenta el nivel de aquel equipo es tanto o más que ganar la Copa de Europa. Y ganó también, él solito, el scudetto rompiendo la hegemonía del Norte, de los equipos de Turín y Milán. El solito ganó un Mundial y él solito llevó a argentina a otra final.

Para pretender ser el mejor hay que serlo siempre, se juegue donde se juegue. Y Messi tiene todavía alguna asignatura pendiente por aprobar. Por eso ni siquiera se le puede comparar a Kubala, un futbolista excepcional que obligó a construir un campo nuevo para que todos pudieran verle jugar. Era tan bueno que el Barça se negó a compartir a Di Stéfano con el Real Madrid un año sí y otro no fundamentalmente porque ya tenía a Kubala y creyó que no le necesitaba. Pero el ser humano tiende al olvido, a olvidar a los ídolos que han marcado hitos históricos.

Hay que ser respetuosos con los mayores. Di Stéfano fue mucho Di Stéfano. Y Kubala igual.

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