Viernes, 2 diciembre, 2016

El Barça es el depredador del fútbol catalán
El Barça es el depredador del fútbol catalán

El Barça es el depredador del fútbol catalán

El Barça ha querido acabar con el RCD Espanyol en los últimos sesenta años, pero no porque nos odien especialmente, es una cuestión de mercado, de tener el monopolio absoluto en Cataluña sobre los terrenos de juego, de la misma manera que ya tienen la hegemonía absoluta en los medios de comunicación catalanes tras construir un poderoso aparato de propaganda que sirve de altavoz a sus mentiras.

Si sólo existe el Barça, se quedan con todo el pastel, por eso poco a poco han ido acabando con todos los equipos que existían en su ámbito de influencia. No es normal que Cataluña tenga tan pocos clubes en la elite, y sólo se explica por el ánimo devorador de los azulgrana. Entidades históricas como el Lleida, Sabadell, Júpiter, Europa, Sant Andreu, Nàstic, Girona o Figueres malviven en las categorías inferiores del fútbol español. De vez en cuando tienen un fogonazo y aparecen de nuevo por Primera o Segunda, pero acaban cayendo de nuevo al pozo. Y es que estos equipos no tienen masa crítica suficiente para sobrevivir, dado que el Barça se lo ha comido todo. Sólo tienen un puñado de aficionados fieles, el resto son seguidores o socios azulgrana, y en segunda opción dan apoyo al club de su ciudad o comarca.

Por eso el Espanyol les molesta, porque aunque jueguen a decir que nos desprecian, y que no les interesamos, hacen todo lo posible por arrinconarnos. Somos la única afición de un equipo catalán que somos una alternativa real a los culés, porque nunca seremos azulgranas, ni querremos que ganen nada y deseamos su derrota. El Barça se ha revestido de catalanidad, universalidad y otros conceptos que quedan bien para esconder su verdadero objetivo, ser el único club de elite de Cataluña y detentar el monopolio. Como buena multinacional sabe que le conviene dominar su mercado local como base para seguir con su expansión internacional. Club hegemónico en Cataluña, segundo club de España y a seguir creciendo …

Sólo el Espanyol ha resistido este tsunami, y ha conseguido mantenerse en la elite de la Liga, aunque en un lugar secundario con respecto a la que le correspondería por su historia y su potencial social y económico. A menudo hemos tenido un presupuesto entre los diez primeros de la competición, o un número de socios superior a otros clubes con mejor fortuna deportiva. El hecho es que no hemos ganado ni una Liga, ni hemos conseguido un subcampeonato, y sólo hemos sumado cuatro Copas del Rey a lo largo de 110 años de historia.

Tenemos una de las peores ratio potencial-resultados del fútbol español. En casi ochenta años de Liga y medio siglo de competiciones europeas hemos conseguido poca cosa. En buena parte por nuestros propios errores, pero cuando los poderes públicos te han despreciado durante decenios, y la prensa te minimiza, es complicado aumentar tu masa social. Entre tus fallos, y la bota que nos han puesto encima, nos ha costado levantar el vuelo.

Pero lo hemos hecho, porque somos cabezotas y luchadores, y hemos sabido sobreponernos ante las dificultades. Hemos superado la demolición de un estadio malvendido por culpa de unos dirigentes pericos ineptos y unos políticos que nos dieron las peores condiciones posibles, hemos sobrevivido a un estadio de atletismo en el que no recibíamos un céntimo ni de la venta de bocadillos, hemos aguantado el huracán del “Dream Team” y ahora del “Que mea colonia Team”. Somos 36.000 socios y cada día somos más espanyolistas por todos los rincones de Cataluña.

Que tiemble el Imperio Azulgrana. Cayó el Imperio Romano, y el Imperio Británico, y la URSS, y ellos también caerán. Y nosotros seremos los que recogeremos sus restos para edificar un deporte catalán más justo y donde prime la igualdad de oportunidades.

Que conste que los pericos no estamos demasiado contentos con el Real Madrid, porque es el cómplice del Barça en el gran expolio del fútbol español, un injusto reparto de los derechos televisivos que condena a dieciocho equipos de la Liga a vivir en la mediocridad y a repartirse las migajas. En el fondo, y cuando llegan los temas de dinero, ambos van juntos de la mano y están de acuerdo. Se han repartido la España futbolística en dos partes, y a los demás que nos vayan dado. No es justo que tengamos una liga como la escocesa por la codicia de dos presidentes.

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