Martes, 6 diciembre, 2016

“Merengues y culés, la misma mierda es”
“Merengues y culés, la misma mierda es”

“Merengues y culés, la misma mierda es”

Expresándose en esos términos se atreven a acusar a los demás de ser “basura”. “Desde siempre han sido compañeros de cama en la federación de fútbol para hacerse el reglamento a su conveniencia. Compinches en los atracos que sufrimos todos los equipos “modestos” semana tras semana por parte del estamento arbitral. Socios cuando les ha interesado llevarse todo el pastel de las televisiones. Y enemigos íntimos en cualquier competición que jugaban. Y ahora con los presidentes que tienen ambos clubs aún más, solo les falta un coro de borrachos cantando el “¡qué se besen, qué se besen!”. No se puede resumir en menos espacio más ignorancia. Compañeros de cama, socios, que se besen… Sucede que Barça y Madrid están situados en un estrato inalcanzable para el Espanyol, que juega una competición desconocida para los dos grandes del fútbol mundial. Y desde Cornellà se ven las uvas verdes, cuando en realidad están bien maduras pero fuera del alcance del Espanyol.

Pero sorprende este desmarque del Real Madrid cuando la historia demuestra que el Espanyol viene a ser algo así como el filial del Real Madrid en Catalunya. Es fácil de comprobar repasando las ayuditas blancas en forma de cesiones, regalos de jugadores y presencia desinteresada en el torneo Ciutat de Barcelona. Y es fácil de comprobar analizando la reacción de la grada de Sarriá/Montjuic/Cornellà cuando el Real Madrid les visita. Muchas gorras y bufandas blanquiazules todo el año pierden el azul ese día y la grada se tiñe de blanco fundiéndose en un entrañable “Hala Madrid!”.

A estas alturas de la película no nos van a convencer de que odian por igual al Barça que al Madrid. El Madrid es su aliado natural: los enemigos de mis enemigos serán mis amigos. Ese desmarque de conveniencia no engaña a nadie. Se les ve creciditos porque han empalmado tres victorias seguidas, lo que en esa casa siempre es noticia. Y ya sueñan con la Champions. Soñar es gratis, pero vendiendo al primero que pasa a su mejor jugador por cuatro euros nunca conseguirán superar ese escalón que les separa de los grandes. Y así será difícil que lo de la Champions pase a ser algo más que un sueño. Están condenados a seguir soñando con viejas gestas, como aquel empate en el Camp Nou que sirvió para quitarle una Liga al Barça. Qué fácil es hacer felices a los demás. Y qué triste es alcanzar la felicidad en base a la desgracia ajena. Esa es la cruda realidad del Espanyol. Con lo que tienen no pueden ser felices, pero siempre queda la posibilidad de que alguien pueda ganar al Barça. En eso consiste su felicidad. Pero son tan desgraciados que ya no pueden aspirar ni a eso. 1-5 en Cornellá y 5-0 a su “socio” Real Madrid.

Mucho me temo que aunque consiguieran acabar la Liga entre los cuatro primeros, son tan cortos de miras que no conseguirán ser felices. Porque el Barça volverá a ganar la Liga. Así se escribe su triste historia jalonada de descensos y fracasos, es la historia de un club que sólo ha sabido ser feliz cuando el Barça ha dejado de ganar. Muy respetable. Cada uno elige de qué forma quiere vivir. Pero luego que no se quejen por ser lo que son y no lo que les gustaría ser. No duden de que si tuvieran otro espíritu, otra mentalidad, otra ambición, arrastrarían a más gente y coparían más espacio en los medios de comunicación. Tienen lo que se han ganado a pulso… Dicho con todo el respeto.

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