Sábado, 10 diciembre, 2016

Habla el padre de Mourinho
Habla el padre de Mourinho

Habla el padre de Mourinho

Félix nació en Setúbal en 1938 y fue un potero destacado en los años 60. Curiosamente, el último gol que encajó en su carrera se lo endosó el exjugador del Real Madrid Paco Gento. Fue también entrenador en Rio Ave y en Vitoria de Setúbal. Entonces, su hijo José Mourinho le ayudaba realizando informes que poteriormente pasaba a su padre para preparar los partidos. Con su hijo ya consagrado como entrenador del Real Madrid ha concedido una entrevista al diario As, en la que, además de hablar de su vida, ha opinado sobre el trabajo de su hijo en el Real Madrid y sobre la entidad blanca en general.

¿Llegó usted a ver jugar a Di Stéfano?
Sólo una vez. Yo era muy joven y en aquel momento no entendí su verdadera dimensión. Pero, por aquel tiempo, mi entrenador, el argentino Alejandro Scopelli, me decía que no había nada igual, que jugaba de área a área, que era el jugador integral. Yo lo vi en un partido ante el Benfica. Para mí fue el mejor jugador del mundo, siempre fui un gran admirador suyo. Pelé era diferente, más corpulento y fuerte en lo físico.

Y ahora, ¿quién es el mejor portero del mundo?
Hasta antes de que sufriera el accidente en la cabeza, aquel golpe tan fuerte, lo era Cech. Luego ha perdido confianza. Y Casillas es, evidentemente, un gran portero.

¿Cuál es la mejor virtud de Casillas a su juicio?
Que es completo, técnicamente muy bueno, y como decía Yashin, “vale más un portero de pie, que dos sentados”. Y Casillas sólo va al suelo cuando es necesario.

¿Cómo fue jugar en el Santiago Bernabéu?
Ahora debe de ser lo mismo para los jugadores actuales. Era una cosa de otro mundo. Nos regalaron a todos un reloj de la marca Real Madrid. Aún se lo enseño a mis amigos.

¿Y Gento le marcó el último gol de su carrera?
De penalti.

¿Se lo dejó?
No, en serio Cuando le pegaba a la pelota casi no se veía. Sin embargo, el penalti sí que lo arregló el árbitro, para que marcara (risas). Fue bonito Con el Madrid jugó Eusebio y alguna estrella más de la época.

Usted fue importante para la carrera de su hijo: ¿Fue el primero que confió en él?
Él veía partidos y hacía informes cuando yo entrenaba a Vitoria Setúbal.

¿Y lo hacía bien?
Me ayudó bastante en varios partidos, y eso que era un niño.

¿Cobraba por hacer aquel trabajo?
¡Cobraba de broma! Una pequeña prima por partido ganado. Yo prefería que estudiase, porque en el fútbol solo unos pocos triunfan. Cuando yo jugaba, tenía otro empleo para poder vivir. Era funcionario del Ayuntamiento. En Os Belenenses ya no Me pagaban algo más.

¿Cómo era su hijo de niño?
Era y es un hijo excepcional. Muy amigo de sus amigos. Los verdaderos amigos de él saben bien cómo es.

¿Por qué cree que despierta tantas envidias?
Él triunfó cuando mucha gente pensaba que no lo haría. Puede que entonces se sintiera defraudado por algunas personas.

¿Cuál fue el mejor consejo que usted le dio?
Como padre, que fuera lo mejor posible. Pero ha desarrollado su propia personalidad y sabe bien lo que es mejor para él. Pero sobre todo quise que fuera honesto.

Me han dicho que usted es muy humilde ¿Por qué él no lo es tanto?
Puede que él sepa lo que yo pasé por ser más humilde. Para él, la palabra humilde en el fútbol no existe. Si mi hijo hubiera tenido la humildad que tuve yo, ya se lo habrían comido.

¿Qué le pasó a usted?
No tuve la proyección que pienso que merecía tener.

 

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