Viernes, 2 diciembre, 2016

El señorío del Real Madrid
El señorío del Real Madrid

El señorío del Real Madrid

Tanto Jose Mourinho como Jorge Valdano poseen una personalidad arrolladora. Muy diferente, pero a la hora de la verdad igual de efectiva para defender los intereses del Real Madrid. A Valdano se tiende a infravalorarle, quizá porque no levanta la voz, pero siempre tiene la palabra justa para abordar cualquier problema y buscar la solución. Su talante dialogante coincide con la imagen que Florentino Pérez quiere dar del club. Por eso el presidente fue a buscarle en su segunda etapa después de que Jorge le dejara abandonado en la primera. Valdano es mucho Valdano y para el presidente interpreta un papel vital de pararayos. De hecho, el papel que Valdano tiene reservado en la obra del Real Madrid es el más importante después del que le toca al presidente.
Se ha dicho que Mourinho y Valdano están enfrentados. Incluso se ha asegurado que Mou ha llegado a plantear la disyuntiva de “o yo o él”. Nada más lejos de la realidad. Pueden defender criterios diferentes, pero no están enfrentados. Es normal que, por ejemplo, el entrenador quiera fichajes en el mercado de invierno. Tan normal como que el director general piense que la plantilla está más que cubierta. Cada uno cumple su papel. Y es bueno para el Real Madrid que se produzca la disparidad de criterios, porque de ahí sólo puede salir la luz que guíe el futuro del club.
Quienes quieren mal al Real Madrid se entretienen afirmando que Mourinho perjudica con su actitud a la imagen del club. Se equivocan, el madridismo ha hecho de Mourinho un ídolo. Él es el auténtico símbolo de la plantilla actual, porque el socio de a pie lleva años esperando la llegada de alguien como él, capaz de defender a su club ante los árbitros, entrenadores o jugadores rivales o de denunciar a pecho descubierto cualquier cacicada de la UEFA. El madridismo reclamaba eso, un tío con narices.
No es que el estilo Valdano haya dejado de tener validez, pero sí es cierto es que el madridismo de base se siente mucho más identificado con el talante de quien canta las cuarenta al primero que se pone delante.
Además, el señorío de un club centenario como el Real Madrid no se puede medir por el comportamiento y las declaraciones de una persona. Eso hay que demostrarlo a todas horas, como ha sucedido en el Madrid durante sus más de cien años de existencia. Y eso, que es un patrimonio histórico del club, no lo puede echar por tierra ni Mourinho ni nadie.
Pero es que además ese estilo directo y desacomplejado,no lo ha inventado Mourinho en el Madrid. Así era Di Stéfano, así era Juanito, así era Hugo Sánchez, mitos que han pasado a la historia del club en la categoría de símbolos. Estos tres y otros muchos cimentaron el señorío del club a base de personalidad. ¿Y Don Santiago Bernabéu? ¿Alguien puede dudar de su señorío? Pues Bernabéu es el autor de aquella famosa frase: “Amo y estimo a Cataluña a pesar de los catalanes”. Eso lo dice Mourinho ahora y le vienen a buscar los “mossos d´esquadra”.  Y como Bernabéu hubo otros, presidentes populistas y ácidos cuando tocaba, como Ramón Mendoza o Lorenzo Sanz, por no remontarnos más atrás en la historia.
El señorío no se mide por una frase más o menos afortunada. El señorío son detalles, actitudes, una línea de comportamiento… Y cuando uno eleva el tono de su voz un día para quejarse de una injusticia no necesariamente está poniendo en peligro el señorío de su club. Y eso lo entienden muy bien en Barcelona. Allí Guardiola dice cosas, alguna de ellas muy gordas, pero nadie le cuestiona su señorío ni a él ni al Barça. Con el Madrid parece que hay bula y todo el mundo se atreve.

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