Miércoles, 7 diciembre, 2016

Diagnóstico grave: “Barcelonitis aguda”
Diagnóstico grave: “Barcelonitis aguda”

Diagnóstico grave: “Barcelonitis aguda”

Resulta que en la capital  siguen sin dormir desde que  el Madrid cayó  humillado en el Camp Nou el pasado 29 de noviembre. José Mourinho dijo que iba a ser “una derrota fácil de digerir” pero parece que se les está repitiendo de forma preocupante.

Siempre hacen lo mismo. Sólo reconocen los méritos al Barça si lo que viene a continuación es una desacreditación. ¿Cuántas veces hemos escuchado a los merengues reconocer el buen juego del Barça y la superioridad o la calidad de sus jugadores para, inmediatamente después, aprovechar cualquier aspecto negativo para  justificar con ello sus argumentos anti-barcelonistas? Esto último, proclamar el anti-barcelonismo, siempre lo hacen, pero para que no se diga, de vez en cuando lanzan una flor al Barça de esta forma tramposa y falsa.
Y ya cansa. Porque es increíble que, ante la evidencia de  la superioridad mostrada por el Barça durante el clásico del 5-0, sigan insistiendo desde la Meseta Central en desacreditar su valor. Los últimos argumentos son de risa. Desde Madrid  maldicen  los gestos de Gerard Piqué y Xavi Hernández. Piqué, después del quinto gol, celebró con el público  la manita al Madrid, extendiendo la suya y mostrando los cinco dedos a los aficionados. Uno por cada gol.

El gesto de Xavi fue diferente. Según informan fuentes de “Mundo Deportivo”, al  acabar el partido, y ya en el túnel de vestuarios, Xavi se acercó a Lass Diarra, le entregó un balón y le dijo: “Así la tocaréis un poco, porque no la habéis olido en todo el partido”. Por estos gestos se ha abierto la veda contra ellos y se les reclama el señorío perdido. Se dice que son gestos muy feos porque Xavi y Piqué tenían a sus compañeros de selección en el otro equipo y comportamientos así  constituyen faltas de deportividad y profesionalidad. Se atreven también a afirmar que no saben ganar y que no deberían tener esta actitud con el máximo rival. Les acusan también de anti-madridistas y de que en La Masía solo se enseña a odiar al Real Madrid.

Ya está bien. En primer lugar, Sergio Ramos también tenía compañeros de selección en el equipo rival, bastantes más por cierto de los que pudieran tener Piqué y Xavi en el Madrid, y no dudó en agredirlos. Y no estamos hablando de palabras o gestos, sino de agresiones a Puyol y a Xavi ante millones de personas. Pero en la caverna mediática nadie se acuerda del comportamiento de un Sergio Ramos que, ese sí, va sobrado de señorío. Quizás deberían buscar en el diccionario el significado de deportividad y profesionalidad. El problema es que ahí no aparecerá la foto de Ramos. En todo caso, su foto es posible que aparezca buscando por  la palabra delincuente.
Por otra parte, parece que no entienden lo que es una celebración. Señoras y señores del Real Madrid: El Barça os ganó cinco a cero. No uno a cero o dos a cero. ¡Cinco a cero!. ¿No es digno de celebrar? ¿No se debe celebrar? Pues resulta que no, porque según la voz del centro, Gerard Piqué debería haber  estado tranquilito en el quinto gol. Va a ser que ahora no se va a poder celebrar una victoria si es contra el Real Madrid. Los madridistas, su ego y su prepotencia. Claro, son más especiales que nadie y merecen más respeto que los demás. O eso se creen.

Cuando se producen situaciones de este calibre, recuerdo aquel miércoles 13 de octubre de 1999. Un Camp Nou lleno a rebosar acoge el clásico entre Barcelona y Real Madrid. Con el marcador a favor del Barça  (2-1), un joven jugador de 22 años llamado Raúl González Blanco se desmarca y toca hábilmente el balón por encima de Ruud Hesp para enviarlo al fondo de la red y establecer el que sería definitivo empate a dos. No habría más que decir si, después de ese gol, Raúl mandara callar al Camp Nou  llevándose el dedo a los labios con un gesto más maleducado que antideportivo. En Madrid le rieron la gracia, aquí simplemente nos dio absolutamente lo mismo. No pasa nada porque un jugador celebre un gol al máximo rival como le apetezca, siempre que no se vaya de las manos. Es decir, siempre y cuando no hayan agresiones a los rivales. Al fin y al cabo es un deporte, con equipos que se enfrentan entre sí, donde unos ganan y son más felices, mientras otros pierden y están rabiosos.  Tampoco se molestó el barcelonismo cuando Zamorano celebró un 5-0 al Barça enseñando su manita. Esa, la de Zamorano, debía ser “mano de santo”. Al menos debió serla para quienes ahora se han dedicado a demonizar a Gerard Piqué por hacer lo mismo. Igual es que tienen problemas de memoria.

Pero los gestos de Gerard Piqué i Xavi Hernández  van mucho más allá de todo esto. Porque les salen de dentro. Porque son la expresión de un sentimiento. Un sentimiento de dos jugadores que han mamado Barça desde que nacieron. Un sentimiento que se lleva en la sangre y en el corazón. Un sentimiento que desde la caverna mediática nunca entenderéis mientras vayáis eligiendo a un presidente cuya obsesión es tirar el dinero en jugadores a los que lo único que les interesa del Madrid es la pasta. Jugadores que no entienden lo que significa defender la camiseta y los colores de una afición. Por suerte eso en Can Barça ya lo dejamos atrás hace algunos años. Por suerte en el Barça hace tiempo que dejamos de tener “madriditis” y ahora son otros los que tienen “barcelonitis”.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts