Miércoles, 7 diciembre, 2016

Sergio Ramos rompe la armonía de La Roja
Sergio Ramos rompe la armonía de La Roja

Sergio Ramos rompe la armonía de La Roja

Podrán hacer ver que siguen siendo amigos, pero habrá un antes y un después del 5-0 del Camp Nou en la selección. Sergio Ramos, con su actitud antideportiva y despreciable, se ha cargado el buen rollo de la selección.

Nadie esperaba de este tipo el señorío que se necesita para saber perder, pero agredir salvajemente a Messi y en la misma secuencia empujar a Xavi y tirar al suelo de un manotazo a Puyol, compañeros y amigos de la selección, no es la mejor manera de colaborar en la creación de la buena relación que caracteriza a los jugadores de la selección.

No es culpa de los jugadores barcelonistas que nadie le haya enseñado educación al chico y que de la misma manera que no le llegan las luces para entender que en Cataluña se habla el catalán, su capacidad de comprensión tampoco le da para asimilar una derrota ante un rival que te ha ganado de principio a fin, sin paliativos, sin excusas, sin un triste error arbitral al que poder agarrarse.

Sergio Ramos es la imagen de la impotencia de un Real Madrid crecido, sobrado de soberbia, que llegó al Camp Nou pensando que arrasaría al Barça sin bajar del autocar. La culpa, seguramente, no es de los jugadores, sino de quienes les han tenido engañados haciéndoles creer que eran lo que no son por cuatro goleadas que habían disfrutado ante rivales de medio pelo. No han sabido descubrir con deportividad la cruda realidad, que el espejito mágico les diga que hay otro equipo que es mejor. Tampoco ayuda que el Comité de Competición ignore lo que vieron 400 millones de personas en el campo y por televisión y deje sin castigo las acciones de Sergio Ramos contra Xavi y Puyol. Más que nada porque luego se puede acostumbrar y pensar que eso es lo normal.

Habrá que apelar a la generosidad y deportividad de los jugadores barcelonistas para que las tonterías de Sergio Ramos se queden en eso, en tonterías de un futbolista que no va sobrado de entendederas. Sólo así podrá mantenerse una selección unida. Dicen que son peores los separadores que los separatistas, y Sergio Ramos, con su comportamiento, se ha empeñado en separar y hacer añicos la unidad de una selección que no entendía de colores y rivalidades. Será difícil que todo vuelva a ser como antes.

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