Jueves, 8 diciembre, 2016

El rey del mundo y el bufón de la corte
El rey del mundo y el bufón de la corte

El rey del mundo y el bufón de la corte

Messi volvió a marcar. Era su octavo partido consecutivo marcando. Era su primera victoria ante Brasil. Era su gran oportunidad de demostrarle a los suyos que, con compañeros de inferior categoría, también puede rendir al mismo nivel que en el Barça. Y marcó un golazo, como los que consigue en el Barça. Uno de esos goles que llenan de orgullo al barcelonismo y transmiten confianza de cara al Clásico, porque los que estamos acostumbrados a disfrutarle sabemos que en las grandes citas se crece y ante el Madrid nunca falla. Que se lo pregunten a Casillas. Robó una pelota en el centro del campo, se fue para adelante y él solito se fabricó un gol imposible ante un rival de muchísimo peso. Leo se coronó en Qatar. Una vez más, porque cada partido que juega sirve para reafirmar que el rey del mundo es él y nadie más. Rechace imitaciones. Leo Messi es único e irrepetible.

La otra cara de la moneda la dio Cristiano Ronaldo, ese portugués mimado en el Bernabéu y consentido por el madridismo. Un buen jugador que se empeña en destacar por sus gestos caprichosos en lugar de convencer con su juego. Ayer le marcó un gran gol a España, pero la posición antirreglamentaria de su compañero Nani lo invalidó. La rabieta que cogió el niño le retrata y le convierte en un simple bufón en la corte del rey Messi. Un futbolista egoísta como él, que va a la suya, que genera rechazo en todas las aficiones contrarias y que sólo sobresale por sus reacciones ostentosas, no puede aspirar a ser escudero del gran rey, sino un simple bufón en su corte. España plantó cara a Portugal mientras Cristiano Ronaldo estuvo en el campo, porque delante tenía un rival absolutamente dependiente de su estrellita. En cuanto CR7 desapareció y Portugal se dedicó a jugar como un equipo de verdad, barrió a España del partido.

Argentina, ayer, sobrevivió gracias a Messi. Portugal brilló cuando no tuvo a Cristiano Ronaldo. Es la confirmación de que, aunque cualquier resultado puede darse en el Clásico, una cosa es segura: Messi, como siempre, estará a la altura de las circunstancias, y Cristiano Ronaldo, como siempre también en las grandes ocasiones, volverá a desaparecer y sólo se dejará ver para protestar, provocar, gesticular y, si es preciso, agredir a los contrarios. Nada nuevo en la viña del señor.

COMENTA CON FACEBOOK



Related posts