Jueves, 8 diciembre, 2016

Cristiano empieza a calentar el clásico
Cristiano empieza a calentar el clásico

Cristiano empieza a calentar el clásico

En el partido de ayer entre Portugal y España tuvimos las primeras impresiones de lo que será el derby del 29 de noviembre en Barcelona: un sinfín de gestos excesivamente exagerados que no se justificaban con lo que sucedía sobre el césped.

Cristiano Ronaldo saltó al campo muy pasado de revoluciones, provocativo como siempre, pues sabía que delante volvía a tener a Piqué y Puyol, la pareja de centrales que le ha hecho la vida imposible en todos los encuentros en los que se han tenido que ver las caras.

Tal y como es habitual en el portugués, el delantero merengue fue el protagonista del partido para lo bueno, pero sobre todo para lo malo, porque, a pesar de realizar un aceptable partido ante España, lo emborronó totalmente con su manera de entender el fútbol. CR7 se pasó los pocos minutos que estuvo sobre el césped gritando, gesticulando y provocando con sus malos modos. Y lo que es peor, demostrando que no tiene la categoría suficiente como para ser capitán de ningún equipo, y menos de un país como Portugal.

El feísimo gesto de lanzar con rabia el brazalete al suelo tras una jugada en la que se acabó por anular un gol a los lusos debería valer para que muchos abran los ojos y se den cuenta de que este tipo no es representante ni de señoría ni de deportividad, sino de chulería y malas maneras, únicamente.

Sin duda, la selección portuguesa realizó un buen encuentro, aunque desarboló por completo a España cuando CR7 ya no estaba sobre el campo. La ausencia del delantero blanco favoreció que el conjunto luso se conjuntara y funcionara como un todo, sin depender de las individualidades de un solo jugador, que, además de perder el respeto a todo un país, no sabe lo que es jugar en equipo.

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