Sábado, 3 diciembre, 2016

Si esto fuera Italia, Mourinho  no estaría en el clásico
Si esto fuera Italia, Mourinho  no estaría en el clásico

Si esto fuera Italia, Mourinho no estaría en el clásico

Pero esto no es Italia. Aquí quien decide es Alfredo Flórez, presidente del Comité de Competición, un madridista hasta la médula que ya encontrará la manera de justificar al entrenador mimado del madridismo con un suave coscorrón que apenas le deje rasguños.

El Comité se reune mañana a primera hora de la tarde y a tenor de los antecedentes sucedidos en la presente temporada, la sanción que recaerá sobre el técnico portugués será de uno o dos partidos. Lo suficiente para que pueda calentar el ambiente y sentarse en el banquillo del Camp Nou el próximo lunes 29.

El año pasado la corte celestial mediática madrileña de Mourinho exigía cinco meses de inhabilitación para Pep Guardiola por decirle a un árbitro en Almería que se había equivocado. Ahora esa corte no respira. No es lo mismo decirle a un árbitro que se ha equivocado que enviarle a la mierda. Veremos cómo lo juzga el comité, aunque poca justicia pueda esperarse de él.

El problema de Mourinho es que es reincidente. Incoluso reincidente compulsivo. Repasemos su larga lista de fechorías:

-En Portugal fue expulsado tres veces por faltarle el respeto a los árbitros.

-En la Premier inglesa, además de llamar “voyeur” a Arsène Wenger, se enfrentó a Ferguson, Benitez y a quien se le pusiera por delante. Incluso al pacífico Frank Rijkaard, a quien acusó de arreglar la eliminatoria en la que el Barça derrotó al Chelsea con el árbitro internacional sueco Anders Frisk. Dicho colegiado, uno de los más prestigiosos del mundo en ese momento, abandonó el arbitraje a causa de las amenazas de muerte que recibió a raíz de las acusaciones de Mourinho. La UEFA le impuso al portugués una sanción de 20.000 euros por su mal perder.

-En Italia fue sancionado con 3 partidos y 40.000 euros en febrero pasado por teatrero y por protestar contra el árbitro con frases injuriosas durante el Sampdoria-Inter.

Antes había recibido otra sanción de 10.000 euros por faltar el respeto a los árbitros. Luego le impusieron un partido de sanción por criticar a los árbitros. Más tarde, 13.000 euros de multa por insultar y empujar a un periodista. Y, finalmente, 25.000 euros por unas declaraciones realizadas poco antes de abandonar el Inter.

Llueve sobre mojado con este caballero, que aprovechó bien su etapa de traductor para aprender lo que no se le debe decir nunca a un árbitro.

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