Viernes, 9 diciembre, 2016

Sandro Rosell: Así se cambia un club en 100 días
Sandro Rosell: Así se cambia un club en 100 días

Sandro Rosell: Así se cambia un club en 100 días

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Cambio de estilo

-Lejos del protagonismo mediático acaparado por Joan Laporta en sus siete años de mandato, Sandro Rosell prefiere mantenerse alejado de los focos y delega en sus directivos y ejecutivos. Laporta viajaba a Suiza y a Madrid a todas las reuniones de la Federación, UEFA o FIFA. Rosell sólo va a los actos más importantes.

 -Laporta no sintonizaba con las peñas y apenas se dejaba ver en sus reuniones. Rosell prometió que las cuidaría y que honraría con su presencia las celebraciones cincuentenarias y lo está cumpliendo.

 -Tampoco saca a pasear gratuitamente Sandro Rosell su tarjeta de presidente del FC Barcelona. A Laporta se le podía ver en cualquier acto de medio pelo en donde hubiera fiesta.

 -Mientras Laporta iba abriendo frentes en todos los ámbitos, Rosell se ha propuesto cerrar las heridas, como sucedió con el viaje de desagravio realizado a Extremadura, una región con profusión de barcelonismo.

 -Laporta alineó en beneficio propio al Barça dentro de las coordenadas políticas que más le interesaron, mientras que Rosell intenta, y de momento lo consigue, ser el presidente de todos, alejando al club de cualquier servidumbre política.

 -Por otra parte, mientras Laporta echaba mano de la caja fuerte del club para pagar sus gastos particulares, Sandro Rosell actúa con la máxima prudencia y austeridad. Ni necesita exceso de seguridad ni coches pomposos ni chofer ni avionetas privadas.

 -Los homenajes gastronómicos que Laporta se dio en el Drolma, el restaurante más caro de Barcelona, a la salud de los socios, han dejado paso a una serie de menús ajustados en un amplio abanico de restaurantes de la ciudad condal.  

 -Los gestos (fiestas con exceso de champán) y expresiones populistas (que´n´aprenguin, al loro, m´estic posant com un bacó) dejan paso a una manera más profesional y correcta de dirigir el club.

-Tampoco se prodiga Rosell ante la prensa, lo que no deja de ser un problema porque el socio no tiene la oportunidad de conocer por boca de su presidente la situación del club.

 Promesas

-Sandro Rosell prometió en la campaña electoral la máxima transparencia. No le gustaba hablar de levantar alfombras, sino de ofrecer al socio toda la información. Y en eso está. El socio será informado cumplidamente de la real situación del club en la próxima asamblea de compromisarios a través de la auditoría y la Due Dilligence.

 -Prometió que echaría del club a Joan Oliver, el siniestro personaje de los espías, y lo ha cumplido. Aunque el coste del blindaje impuesto por Laporta haya sido “inmoral”, como le gusta definirlo a Rosell.

 -También garantizó que trabajaría por un cambio de horario en los partidos, para acercar a las familias al Camp Nou. Y, de momento, está teniendo éxito. La hora de los partidos se ha adelantado de forma notable y las entradas en el Camp Nou han crecido espectacularmente.

 -Dijo que demandaría a Joan Laporta por las supuestas calumnias que lanzó en un libro y la demanda sigue en pie a la espera de que el juez le ponga fecha al juicio.

 -Garantizó que vendería su negocio relacionado con el marketing deportivo y está ultimando la operación para poder anunciarla en la asamblea.

 -Prometió huir del presidencialismo de su antecesor y lo ha cumplido. Un ejemplo, el protagonismo que tuvo Laporta en la entrega del trofeo de la Liga.

 -Aseguró que acabaría con el despilfarro y los amiguismos en el palco y ahora el paisaje de la zona más noble del Camp Nou es bien diferente.

 Parcela deportiva

 –Muy pronto ha salido a relucir su debilidad por Brasil: fichaje de Adriano, la selección de Brasil en Barcelona, firma de un amistoso con el Corinthians.

 -Un título en su haber, la Supercopa de España

 -Consiguió renovar a Guardiola por un año, muy lejos de su objetivo de ligar la continuidad del técnico al periodo total de su mandato: 6 años. Rosell todavía no ha conseguido un auténtico feeling positivo con Guardiola.

 -Ha continuado con lo que de bueno tiene la estructura deportiva del club y se ha sometido a los deseos de Guardiola situando en el cargo de director deportivo a un amigo suyo, Andoni Zubizarreta.

 -Ha vendido a Chygrynskiy, Márquez, Henry, Touré e Ibrahimovic y ha fichado a Adriano y a Cesc. Fracasó en su intentona de vestir de blaugrana a Cesc, tal y como deseaba el entrenador.

 -Da la sensación de que el traspaso de Ibrahimovic no se ha cerrado en las condiciones más ventajosas para el FC Barcelona.

 Parcela económica

 -Recibió el club con un superávit de 11 millones que luego se ha convertido en un déficit de 77 y una deuda total que ronda los 500 millones.

 -Ha parado el proyecto faraónico de Foster y la venta del Miniestadi, pero no se tienen noticias del inicio de las obras del nuevo Palau ni del Espai Barça prometido.

 -Ha sustituido a personal afín a Laporta por su gente: Juanjo Castillo, Colette, Pere Llansá, Rosich y secretarias de su entera confianza.

 -Prometió una política de austeridad y contención de gasto y está cumpliendo.

 Parcela social

 -Le ha retirado a Johan Cruyff su condición de presidente de honor, un cargo que no está contemplado en los estatutos, afrontando así el consiguiente desgaste de imagen que conllevaba una iniciativa tan delicada.

 -Prometió renovar los lavabos de señora en el Camp Nou y ha cumplido su promesa de forma inmediata.

 -Le rindió a Ronaldinho el homenaje del barcelonismo que Laporta le negó.

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