Jueves, 8 diciembre, 2016

Que salga todo, caiga quien caiga
Que salga todo, caiga quien caiga

Que salga todo, caiga quien caiga

“Rosell y su junta están mal de la cabeza y les ciega el rencor“. Son palabras de Alfons Godall, el que pudo presumir y presumió de ser el más fiel amigo de Laporta y el que luego le dejó tirado plantando al continuismo y largándose con el “golpista” Soriano.

Ahora resulta que la junta de Rosell está mal de la cabeza y le ciega el rencor. ¿Por qué? Porque nada más hacerse con el bastón de mando se han encontrado con una lista de fechorías más extensa de lo esperado y han decido hacer partícipe al socio de esa información.

Alfons Godall vivió los siete mejores años de su vida en el puesto de mando del Barça haciendo lo contrario de lo que había prometido: ejercer la transparencia. Y como ni él ni los suyos fueron nunca transparentes, ahora se sorprenden de que otros sí sean capaces de ir por la vida con la verdad por delante. Y se permite dar consejos a los demas, quizá porque a él le fue muy bien escondiendo la porquería de sus predecesores debajo de las alfombras a cambio de él sabrá qué.

Avisa Godall a la nueva la directiva de que si se mantiene en sus trece de explicar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad al socio “hará mucho daño al club y ellos también recibirán”. No es una amenaza velada. Es una amenaza. Si Rosell echa mano de la cruda realidad, que sepa que también él se convertirá en víctima del ventilador. Pues adelante. Que Rosell explique lo de Laporta y que Laporta explique lo de Rosell. Eso es higiene democrática.

Sorprende que Godall eche mano de la amenaza a estas alturas. Si la gestión de Rosell como directivo de Laporta tiene puntos oscuros, ¿por qué no se ha explicado hasta ahora? ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿No había prometido Laporta transparencia? ¿Si tan malo fue Rosell por qué no lo denunciaron?

Resulta curioso el interés de los anteriores gestores por tapar todas las fechorías de la época de Laporta. Parece ser que hacer público ese listado de conductas irregulares puede perjudicar la imagen del club. Realmente patético. Lo que de verdad le hace daño al club son las fechorías de sus gestores y no la publicidad de las mismas. Godall, sin querer, se ha quitado la máscara. Cualquier cosa menos transparencia.

Que salga todo y que cada uno asuma las responsabilidades que le correspondan. Caiga quien caiga. Eso será lo mejor para el Barça, porque acumular suciedad debajo de la alfombra no puede ser saludable.

 

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