Sábado, 3 diciembre, 2016

Primero Argentina y después el Barça
Primero Argentina y después el Barça

Primero Argentina y después el Barça

Leo Messi no piensa en otra cosa que en volver a calzarse las botas y saltar a un terreno de juego. Es por ello que desde que se lesionara el pasado domingo, Juanjo Brau no se ha separado de él ni un minuto para poner a punto otra vez la maquinaria del crack argentino lo antes posible.

Messi terminó ayer la primera fase de la recuperación que consistía en un trabajo de gimnasio, con antiinflamatorios y electroterapia. El objetivo principal era reducir el hematoma y que el tobillo volviera a su morfología habitual para pasar a la segunda fase de la rehabilitación. Esta etapa arrancará hoy mismo cuando el futbolista empiece a realizar trabajo de campo. Leo se pondrá a las órdenes de su inseparable recuperador y se calzará las zapatillas junto a Juanjo Brau para empezar a trotar.

Brau es la mano derecha de Leo en todo lo que se refiere al mantenimiento físico y la recuperación de lesiones del delantero blaugrana. Trabajan juntos día sí, día también con la intención de acortar al máximo que sea posible los plazos que marcaron en un principio los servicios médicos para completar al 100% la rehabilitación del maltrecho tobillo. Juanjo está con Leo a sol y a sombra. Incluso viaja en las expediciones de Argentina para no perder detalle del crack y poder atenderle ante cualquier eventualidad y problema físico que pudiera tener el jugador.

El FC Barcelona invierte todo lo que está en sus manos para recuperar a Messi lo mejor y antes posible, pero, parece ser que otra vez la gran beneficiada será Argentina. El seleccionador de la albiceleste, Checho Batista, tiene previsto reunirse con Guardiola y Messi este fin de semana para sondear la posibilidad de llevarse a Japón al futbolista y hacerlo jugar algunos minutos –si no jugara, la Federación argentina dejaría de ingresar 200.000 euros según el contrato que han firmado con los nipones-.

Si el Barça debe acabar cediendo a las pretensiones de Batista, Messi tendría que aguantar un viaje transoceánico de muchísimas horas para acabar saltando al campo justo cuando se cumplirían los días marcados para rehabilitar su lesión. Sin apenas tiempo de aclimatación y sin respetar la progresiva puesta a punto que necesita el futbolista y que podría hacer sin problemas si se quedara en Barcelona. Es decir, un absoluto escándalo.

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